Numerosos estudios aportan evidencia empírica de que las fragancias pueden causar efectos respiratorios, cardiovasculares e incluso pueden afectar al rendimiento en el trabajo (Wolkoff y Nielsen, 2017). Algunos autores especifican más estos efectos y consideran que hay una relación entre el hecho de percibir una fragancia como agradable o no y la variabilidad en la tasa cardiaca. Una empresa de ambientadores, teniendo en cuenta estos resultados, realizó un estudio piloto para ver si la intensidad del olor a pino afectaría al nivel de agrado percibido en los posibles usuarios de sus aerosoles y a su tasa cardiaca (en latidos/segundo). Para ello eligió aleatoriamente 50 mujeres y 50 hombres no fumadores y sin déficits olfativos. Consideró seis concentraciones distintas del olor a pino (en %) y pidió a los sujetos, en un primer momento, que oliesen las seis concentraciones ordenadas aleatoriamente, dejando un intervalo de tiempo entre una administración y otra suficiente para evitar que una concentración de olor tuviera efectos sobre las siguientes, mientras se les medía las variaciones en la tasa cardiaca (en latidos/segundo). Posteriormente, se pedía a los mismos sujetos que evaluasen, en una escala de 1-8 (el 1 representaba el ser «nada agradable» y el 8 representaba lo «extremadamente agradable»), el agrado percibido al oler cada una de las seis concentraciones de olor a pino. Los resultados (ficticios) aparecen en los siguientes gráficos: a nivel descriptivo, observamos que la tasa cardiaca va disminuyendo según aumenta la concentración, hasta llegar a un determinado valor de concentración alto (70%) en el que sube la tasa cardiaca. En cuanto al grado de agrado percibido, vemos que aumenta a medida que aumenta el grado de
concentración, pero cuando esta es alta disminuye. Es decir, la relación entre la VI y las VVDD
no es lineal.
Vemos que para evitar que la administración de una concentración del aroma tenga efectos sobre la siguiente administración del aroma, se deja un intervalo de tiempo entre ellas y para evitar los efectos de orden se aplican las seis concentraciones ordenadas de forma aleatoria a cada participante. El diseño utilizado es
ya que está constituido por un solo grupo donde todos los participantes pasan por todas las condiciones o niveles de la
(
concentraciones de olor a pino) para ver su efecto en
variables dependientes (el grado de agrado percibido y la tasa cardiaca). Al ser un diseño intragrupo, la variabilidad debida a las diferencias individuales se ha controlado por la técnica
como control de sí mismo; esta técnica es inherente a este tipo de diseños, ya que al aplicarle a todos los participantes todos los tratamientos (las seis concentraciones de olor),
las
de sujeto se mantienen constantes en todas las condiciones.
También se ha controlado el efecto residual espaciando las concentraciones de olor a pino y el efecto del error progresivo mediante la técnica de
. Una
que presenta la estrategia intragrupo respecto a la estrategia intergrupos se encuentran la utilización de muestras más pequeñas y el que se controlan las variables extrañas relacionadas con las diferencias individuales, ya que, al actuar el sujeto como control de sí mismo, en el supuesto de que alguna variable de sujeto pudiera influir en los resultados esta influencia sería igual en todas las condiciones. Por ello, en estos diseños se controla mejor la
y se disminuye la
. El mayor
de estos diseños es que los posibles efectos de la repetición de pruebas, y en concreto, los efectos
de los tratamientos pueden disminuir su validez interna si no se controlan adecuadamente.