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Autores. La adquisición del lenguaje. Comunicación, lenguaje y pensamiento
Sostiene que hay tres principales características que distinguen la comunicación lingüística humana de la comunicación en otras especies animales: su carácter simbólico; su carácter gramatical; y su variabilidad.
Michael Tomasello (2006)
Chomsky (1965, 1968)
Bloom, 1993; Lightfoot, 1989; Meisel, 1995
Austin y Searle
Propone la existencia de un dispositivo innato de adquisición del lenguaje (DAL) que permita en un período relativamente corto de tiempo la adquisición de la gramática generativa. Además, este dispositivo debe ser capaz de permitir la adquisición de cualquier lengua humana particular, por lo que constituye lo que podemos llamar una gramática «universal» .
Michael Tomasello (2006)
Chomsky (1965, 1968)
Bloom, 1993; Lightfoot, 1989; Meisel, 1995
Austin y Searle
La adquisición del lenguaje se reduciría al establecimiento en la gramática universal innata, de los adecuados parámetros que caracterizan la gramática específica de una lengua determinada.
Michael Tomasello (2006)
Chomsky (1965, 1968)
Bloom, 1993; Lightfoot, 1989; Meisel, 1995
Austin y Searle
En realción con la función pragmatica del lenguaje, enfatizaban la distinción entre aquello que se dice (el acto locucionario) y el objetivo con que se dice (el acto ilocucionario) y cuya adecuada transmisión sería la verdadera meta comunicativa.
Michael Tomasello (2006)
Chomsky (1965, 1968)
Bloom, 1993; Lightfoot, 1989; Meisel, 1995
Austin y Searle
Dividieron los primeros gestos comunicativos de los niños en dos grupos según su objetivo pragmático. Un primer grupo estaría formado por los llamados gestos protodeclarativos, entendidos como los destinados a compartir el interés por un asunto. Un segundo grupo lo formarían los denominados gestos protoimperativos orientados a expresar el deseo del niño de que el interlocutor ejecute una acción en el medio. (Estadio 4 etapa comunicación preverbal).
Bates, Camaioni y Volterra (1976)
Kaye (1982)
Bruner (1983)
Ochs y Schieffelin (1995)
Mediante unas minuciosas observaciones, advirtío que los bebés humanos realizan pausas en la succión que no suceden en otros mamíferos y que no responden a ninguna función fisiológica.
Bates, Camaioni y Volterra (1976)
Kaye (1982)
Bruner (1983)
Ochs y Schieffelin (1995)
Uno de los primeros autores en proponer que la adquisición del lenguaje debía apoyarse sobre dispositivos de interacción previos en los que el bebé pudiese aprender, al menos, las reglas más básicas de la conversación (por ejemplo, la alternancia de turnos).
Bates, Camaioni y Volterra (1976)
Kaye (1982)
Bruner (1983)
Ochs y Schieffelin (1995)
Sostienen que la competencia gramatical que muestran los niños no puede considerarse como el resultado de su «participación en intercambios comunicativos simplificados, diseñados para facilitar el uso y comprensión del lenguaje».
Bates, Camaioni y Volterra (1976)
Kaye (1982)
Bruner (1983)
Ochs y Schieffelin (1995)
Todos los idiomas pueden clasificarse en una de tres posibles categorías rítmicas, y la sensibilidad a estas distintas categorías permite a los bebés distinguir si dos entradas lingüísticas pertenecen o no al mismo idioma.
Abercrombie (1967)
Iverson y Kuhl (2002)
Waxman y Lidz (2006)
Kent (1984)
La distinción entre los fonemas /r/ y /l/ es relevante en castellano y en muchas otras lenguas (inglés, francés, etc.) de tal manera que palabras como /rana/ y /lana/, que sólo difieren en esos fonemas, tienen un significado diferente. Sin embargo, esta distinción no es relevante en japonés, lengua en la que no se distingue entre /l/ y /r/. Pues bien, cuando se presentan mediante un sintetizador de voz distintas sílabas que comienzan por /la/ o por /ra/ (en las que se varía su pronunciación), se ha encontrado que tanto los bebés ingleses como los japoneses discriminan bastante bien ambos tipos de sílabas; sin embargo los resultados cambian en el caso de adultos. La discriminación entre ambos sonidos es una tarea prácticamente imposible para los adultos japoneses, en cuyo lenguaje dicha distinción no es relevante.
Abercrombie (1967)
Iverson y Kuhl (2002)
Waxman y Lidz (2006)
Kent (1984)
La primera habilidad lingüística que deben adquirir los bebés es la de reconocer una palabra concreta y específica dentro de la corriente continua de sonidos del habla a la que están expuestos; es decir, tienen que ser capaces de identificar dentro del flujo del habla que perciben, una misma palabra en expresiones diferentes y producida por hablantes muy diversos.
Abercrombie (1967)
Iverson y Kuhl (2002)
Waxman y Lidz (2006)
Kent (1984)
Los niños sordos, pese a que balbucean, producen distintos patrones de balbuceo que los oyentes.
Abercrombie (1967)
Iverson y Kuhl (2002)
Waxman y Lidz (2006)
Kent (1984)
Los niños de distintas comunidades lingüísticas producen distintos patrones de balbuceo.
De Boysson-Bardies et al. (1989).
Menn y Stoel-Gammon (1995)
Bloom (1999)
Gopnick, Meltzoff y Kuhl (1999)
La función del balbuceo sería la de ofrecer al niño la posibilidad de practicar la producción de sonidos (mediante la repetición de los mismos) y, al mismo tiempo, recibir retroalimentación sobre sus emisiones, lo cual implica que el niño se oye y autorregula.
De Boysson-Bardies et al. (1989).
Menn y Stoel-Gammon (1995)
Bloom (1999)
Gopnick, Meltzoff y Kuhl (1999)
La emisión de sonidos silábicos (que requieren la maduración del tracto articulatorio y de las conexiones sensoriomotoras subcorticales entre el sistema auditivo y el de producción del lenguaje) no alcanza su madurez hasta los 6-7 meses, con la aparición del balbuceo.
De Boysson-Bardies et al. (1989).
Menn y Stoel-Gammon (1995)
Bloom (1999)
Gopnick, Meltzoff y Kuhl (1999)
Subrayan que el balbuceo es la forma que tienen los niños de imitar los sonidos adultos, de relacionar los movimientos de las articulaciones implicadas en la producción del habla (labios, lengua, boca y mandíbula) con los sonidos que emite, e ir construyendo una especie de mapa de emparejamientos entre ellos, lo cual es crucial en el desarrollo fonológico inicial.
De Boysson-Bardies et al. (1989).
Menn y Stoel-Gammon (1995)
Bloom (1999)
Gopnick, Meltzoff y Kuhl (1999)
Los roles que parecen llamar más la atención del niño son los de los objetos móviles (personas, vehículos y animales) y movibles (comida, ropa), y raramente lugares y localizaciones.
Nelson (1973)
Peters (1983)
Dromi (1987)
Snow (1995)
Señala otros factores que también determinan las diferencias individuales, como el tipo de habla a la que el niño está expuesto, el tipo de habla que los cuidadores esperan del niño y el desarrollo neurológico individual.
Nelson (1973)
Peters (1983)
Dromi (1987)
Snow (1995)
Estudio longitudinal. Encontró que en una muestra de 276 palabras, el uso dependiente del contexto y la referencia restringida o subextension tendían a ocurrir muy pronto en la historia de una determinada palabra, mientras que la sobreextensión tendía a ocurrir bastante tarde (aunque unas pocas palabras se utilizaban de forma sobreextendida desde el inicio). Sin embargo, había un gran número de palabras (136) que no mostraron cambios en su uso durante el período del estudio.
Nelson (1973)
Peters (1983)
Dromi (1987)
Snow (1995)
Cita que los niños de madres que emiten más palabras por unidad de tiempo muestran un mayor crecimiento de vocabulario o que es más probable que los niños aprendan los nombres de las cosas en situaciones de atención conjunta en interacciones adulto-niño, o que las primeras palabras que el niño aprende son aquellas a las que el niño ha estado expuesto con mayor frecuencia.
Nelson (1973)
Peters (1983)
Dromi (1987)
Snow (1995)
«Las variaciones observadas en el desarrollo temprano del lenguaje son tan importantes que exigen contribuciones sustanciales tanto de los factores genéticos como de los ambientales, con especial énfasis en su interacción».
Bates, Dale y Thal (1995)
Mariscal Altares (2000)
Braine (1963)
López-Ornat (1992, 1994)
Las concepciones anteriores sobre los estilos de adquisición del lenguaje han quedado claramente debilitadas al ponerse de manifiesto las regularidades que presentan todos los niños; hay que añadir que un mismo niño o niña pueden exhibir diversos «estilos» en contextos diferentes.
Bates, Dale y Thal (1995)
Mariscal Altares (2000)
Braine (1963)
López-Ornat (1992, 1994)
Gramática pivote, según esta teoría, en este período en el habla del niño existen dos tipos de palabras: pivotes y abiertas. Las palabras pivote son un pequeño número de palabras que aparecen muy frecuentemente en las emisiones de dos palabras y que se combinan con las de clase abierta (muy poco frecuentes) y están sometidas a determinadas reglas.
Bates, Dale y Thal (1995)
Mariscal Altares (2000)
Braine (1963)
López-Ornat (1992, 1994)
La gramaticalización comenzaría con las emisiones de dos palabras. Estas primeras emisiones son de carácter pre-gramatical y tienen como peculiaridad el hecho de que las construcciones no son sintácticas, sino apuestas o hipótesis que surgen más de un orden icónico (perceptivo) que de una organización sintáctica, son muy dependientes del contexto, tienen un origen pragmático, y están caracterizadas por un procesamiento lingüístico lento y una gran ambigüedad informativa. El límite final del proceso de gramaticalización se ha establecido en el amplio período que va de los 7 a los 12 años, aunque no puede ser fijado con precisión.
Bates, Dale y Thal (1995)
Mariscal Altares (2000)
Braine (1963)
López-Ornat (1992, 1994)
Trataron de simular el mecanismo que permitiría aprender tanto las formas regulares como las irregulares mediante un asociador de patrones simple y una regla de aprendizaje basada en la regla de Hebb. La entrada del modelo es una representación fonológica del tema verbal, mientras que la salida es una representación fonológica de la forma del pasado del verbo.
Rumelhart y McClelland (1986)
Pinker y Prince (1988)
Bloom (1993)
Plunkett y Marchman (1991, 1993)
Critican que los modelos de Rumelhart y McClelland trabajen sobre la representación fonológica del verbo y no sobre la representación semántica. Según Pinker y Prince el éxito en la simulación podría deberse a que, en la transición entre el primer y el segundo estadio, el modelo había sido entrenado presentándole una tasa abruptamente diferente de casos regulares e irregulares.
Rumelhart y McClelland (1986)
Pinker y Prince (1988)
Bloom (1993)
Plunkett y Marchman (1991, 1993)
Cuando sobrerregulariza, el niño está produciendo formas que nunca ha oído previamente.
Rumelhart y McClelland (1986)
Pinker y Prince (1988)
Bloom (1993)
Plunkett y Marchman (1991, 1993)
Estos autores en vez de entrenar desde el principio a la red con todo el conjunto de verbos, trataron de simular la fase inicial en la adquisición infantil de los tiempos pasados en la que los niños aprenden de memoria lostiempos pasados de unos pocos verbos, sean o no regulares. Para ello empezaron el entrenamiento sólo con 10 verbos regulares y 10 irregulares con el que lograron un nivel óptimo de ejecución, semejante a la actuación inicial libre de errores de los niños. Posteriormente, y de forma gradual, el entrenamiento fue incluyendo un número creciente de verbos hasta alcanzar la cantidad total de 500. La actuación del modelo se adecua bastante bien a los datos existentes sobre la adquisición de los tiempos pasados en inglés y los errores de generalización
Rumelhart y McClelland (1986)
Pinker y Prince (1988)
Bloom (1993)
Plunkett y Marchman (1991, 1993)
Desde el enfoque conexionista se proponen modelos con un único mecanismo que permitiría aprender tanto las formas regulares como las irregulares de los pasados de los verbos en inglés.
Plunkett (1995)
Watson (1919)
Köhler (1921)
Piaget (1936)
Según este autor el pensamiento sólo era una forma más de lenguaje, una especie de «habla subvocal» cuya principal característica radicabaen que los movimientos articulatorios del habla eran atenuados o resultaban incompletos.
Plunkett (1995)
Watson (1919)
Köhler (1921)
Piaget (1936)
Desveló una importante capacidad de solución de problemas en unos animales carentes siquiera de aparato fonador.
Plunkett (1995)
Watson (1919)
Köhler (1921)
Piaget (1936)
Demostró que los bebés humanos tenían una increíble capacidad de interpretación y aprendizaje, previa al lenguaje.
Plunkett (1995)
Watson (1919)
Köhler (1921)
Piaget (1936)
El recurso de hablar en voz alta por parte de los adultos está enraizado en la consideración del habla egocéntrica como una herramienta de solución de problemas, y no sólo como un fenómeno evolutivo.
Piaget (1923)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
Señaló que el lenguaje de los niños pequeños frecuentemente denotaba una severa falta de adaptación a los puntos de vista de los otros, por lo que lo denominó lenguaje egocéntrico, distinguiéndolo así del habla comunicativa que mostraban los niños más mayores.
Piaget (1923)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
Situó la desaparición del lenguaje egocéntrico hacia los siete años.
Piaget (1923)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
Estimó que el habla egocéntrica podía ser contraproducente si el niño se dejaballevar por el lenguaje olvidándose de su actividad
Piaget (1923)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
«Es la necesidad social de compartir el pensamiento de los demás, de comunicar el nuestro y de convencer, lo que está en el origen de nuestra necesidad de verificación: la prueba ha nacido de la discusión».
Piaget (1924)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
El egocentrismo del lenguaje se debía únicamente a la inhabilidad para descentrarse del propio punto de vista, y no a una socialización deficiente.
Piaget (1963)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
Publica «Pensamiento y Lenguaje», en esta obra abordó el pensamiento humano desde una óptica basada en la influencia quela cultura y los medios de socialización ejercen sobre el desarrollo.
Piaget (1923)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
Resalta que el habla egocéntrica está estrechamente conectada a la actividad práctica primero «como acompañamiento» y después «como lenguaje de programación».
Piaget (1923)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
Encontró que la tasa de habla egocéntrica disminuía en contextos que favorecían el aislamiento social, lo que contradecía su origen en un pensamiento original cercano al autismo o a la ensoñación privada tal y como parecía sugerir la obra de Piaget de 1923.
Piaget (1923)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
El hecho crucial del desarrollo humano consistía, según el autor, en la convergencia de ambas líneas de desarrollo (lo intelectual y lo lingüístico).
Piaget (1923)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
Insistía en el carácter histórico y social del pensamiento verbal: «El pensamiento verbal no constituye una forma natural de comportamiento, sino una forma histórico-social, que debido a ello se distingue en lo fundamental por toda una serie de propiedades y regularidades específicas, que no pueden encontrarse en las formas naturales de pensamiento y de lenguaje
Piaget (1923)
Vygotski (1934)
Luria (1959)
García Madruga (1988)
Cuando el niño sea capaz de formular auto-preguntas podrá avanzar hacia las formas más complejas de habla egocéntrica.