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Recuadro 8-1. ¿Es posible una lengua sin sintaxis?

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   apenas      gramaticales      macarrónicas      morfemas      nunca   
Aproximadamente la mitad de las palabras que generamos o comprendemos son : artículos, pronombres, conjunciones, preposiciones, algunos adverbios, verbos auxiliares. A esto hay que añadir los (p. ej., los de género y número), que se combinan con las raíces de los nombres, verbos y adjetivos y que también tienen valor gramatical. Además, todas las lenguas del mundo poseen elementos gramaticales. ¿Todas? En realidad, hay unas pocas excepciones: las denominadas protolenguas, o lenguas macarrónicas, tienen gramática. Veamos una conversación en macarrónico entre un marinero ruso y otro noruego:

Ruso: ¿Qué decir? Mí no comprender.
Noruego: Caro, ruso... adiós.
R: Nada. Cuatro medio.
N: Dar cuatro, nada bien.
R: No hermano. ¿Cómo mí vender barato? Grande caro harina en Rusia este año.
N: Tú no verdad decir.
R: Sí. Grande verdad, mí no mentir, caro harina.
N: Si tú comprar: cuatro libras. Si tú no comprar: entonces adiós.
R: No, nada hermano, marchar cubierta.

Derek Bickerton (1981) describe así las lenguas : «Rara vez, o , tienen algún tipo de flexión morfológica (p. ej., sufijos verbales), ni concordancia de número o persona, etc. Muy rara vez, o nunca, disponen de verbos auxiliares para expresar tiempo verbal, aspecto, igualdad o pertenencia a clase, aunque a veces tienen expresiones para la posibilidad o la obligación. No tienen subordinación, ni conjunciones y muy pocas preposiciones, artículos o adjetivos demostrativos, aunque pueden incluir algunas negaciones, indicadores de preguntas y cuantificadores» (p. 126).
Estas lenguas emergen en circunstancias especiales, como cuando los marineros rusos y noruegos han tenido que comunicarse a lo largo de los años sin disponer de una lengua compartida. O, más comúnmente, cuando afluían masivamente inmigrantes o esclavos de varios lugares para trabajar en las colonias, como ocurrió en Hawai en el siglo XIX. Estos inmigrantes no compartían lengua entre sí, ni con los colonos, y desarrollaban, en consecuencia, una lengua macarrónica, sumamente imperfecta, sin gramática y con mucha variabilidad entre los individuos, pero suficiente para mantener cierto nivel de comunicación.

Quizás el mito de la confusión de lenguas, durante la construcción de la torre de Babel, obedezca a una realidad histórica: las grandes obras públicas de la antigüedad reclutaban mano de obra procedente de comunidades muy distantes, con lenguas diferentes (y de ahí la confusión de las lenguas). Estos trabajadores o esclavos tendrían que comunicarse, improvisando alguna forma poco eficiente de lenguaje macarrónico... con la consiguiente desorganización en el trabajo.