CAPÍTULO 9. Aproximaciones sociocognitivas al estudio de la personalidad
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Preferimos mantener la creencia de que la personalidad no cambia, porque:
Es signo de madurez personal.
Permite mantener una imagen continua de nosotros mismos y de las otras personas y anticipar la conducta en ocasiones futuras.
Refuerza nuestra autoestima.
En condiciones normales, el hecho de que aparezcan cambios o ajustes en la conducta mientras estamos haciendo frente a un problema, puede ser indicativo de que:
Empiezan a prevalecer las expectativas específicas frente a las generalizadas.
No existe coherencia en la conducta.
Hay problemas de medida, dado que la conducta debe ser fundamentalmente consistente.
La presencia de variabilidad conductual:
Es un indicador de personalidad altamente inestable.
Es reflejo del esfuerzo adaptativo.
Es la excepción más que la norma cuando el individuo posee una estructura consistente de personalidad.
¿Cómo interpretaría que dos personas con igual puntuación en un determinado rasgo de personalidad y ante una misma situación objetiva, se comporten de distinta manera?:
Como evidencia de la mayor utilidad predictiva de la naturaleza objetiva de la situación.
Como señal de que la medida de rasgo siempre es el predictor más significativo.
Como indicador de que tal vez valoren la situación de distinta manera.
El nivel de rasgo de personalidad con que categorizamos a una persona:
Es el mejor predictor de su conducta en cualquier situación concreta.
Explica la igualdad conductual absoluta observable en aquellas otras personas que comparten su mismo nivel de rasgo.
Se basa en la observación de promedios de conducta.
Si situaciones diferentes en términos objetivos, se asocian a un mismo tipo de conducta, podemos decir que:
Tales situaciones son funcionalmente equivalentes.
La situación no tiene ningún valor predictivo sobre la conducta.
Los factores individuales son el principal y único determinante de la conducta.
La capacidad de simbolización:
Nos hace especialmente dependientes de las demandas objetivas de la situación.
Dirige en gran medida nuestra conducta.
Es una de las características personales más inestables.
La ausencia de consistencia, en términos absolutos, en la conducta:
Indica inmadurez y labilidad emocional.
Refleja capacidad adaptativa.
Tiende a ser un simple artefacto metodológico.
Desde la perspectiva sociocognitiva se sugiere que el rasgo permite hacer predicciones de la conducta:
Promedio, aplicables a distintas situaciones.
De un individuo en una situación concreta.
Contextualizadas, aplicables a un tipo de situación muy particular.
Los niveles de coherencia y consistencia conductuales se aproximan:
A medida que las situaciones comparten mayor número de características relevantes para el individuo.
Cuando se analizan desde disposiciones no contextualizadas de personalidad sólidamente estructuradas.
Cuando la unidad de análisis es el promedio de conducta.
Sustituir el término "consistencia" por el de "coherencia" para describir la conducta, supone:
Asumir el constante proceso de retroalimentación entre el individuo y el ambiente.
Consolidar el valor determinante de la personalidad.
Un avance metodológico y estadístico importante.
En la investigación en Personalidad, la dimensión subjetiva del contexto al que uno se enfrenta:
Correlaciona positivamente con sus propiedades físicas.
Presenta escasa diferenciación interindividual.
Condiciona las diferencias individuales en conducta.
Defender la naturaleza activa e intencional del individuo, supone:
Que la conducta depende totalmente del individuo.
Que el individuo puede modular el efecto de la situación.
La determinación inconsciente y emocional de la conducta.
Para que, pese a la variabilidad situacional, pueda decirse que la conducta es coherente:
Es preciso que muestre un patrón contextualizado predecible.
Debe ser consistente y estable con independencia del contexto situacional específico en que tenga lugar.
Convendrá poder explicitar las disposiciones incondicionales que la determinan.
La naturaleza contextual de la conducta:
Se refleja en su carácter discriminativo
Avala la hipótesis de que, para cada situación, las variables globales de personalidad tienen mayor utilidad predictiva y explicativa que las específicas
Apoya la predicada consistencia absoluta de la conducta
El aspecto más definitorio de la identidad psicológica de una persona, viene constituido por:
Su nivel de apertura mental.
Los patrones estables de interacción situación-conducta que caracterizan su conducta.
La similaridad funcional con las personas de su grupo normativo.
Mientras estamos haciendo frente a las demandas específicas de una situación novedosa:
Siempre se observa un reforzamiento de las expectativas generalizadas.
Rara vez cambian las expectativas existentes al inicio de la interacción.
Tiende a producirse el desplazamiento de las expectativas generalizadas por específicas.
El carácter contextual de la conducta:
Acentúa el valor de la capacidad discriminativa de la persona.
Incrementa el poder predictivo de los rasgos de personalidad.
Es algo irrelevante para su análisis y predicción.
¿Cómo interpretaría que dos personas con igual nivel en un determinado rasgo de personalidad y ante una misma situación objetiva, se comporten de distinta manera?:
Evidencia la mayor utilidad predictiva de la naturaleza objetiva de la situación.
La medida de rasgo siempre es el predictor más significativo.
Tal vez valoren la situación de distinta manera.
La evidencia empírica disponible concede un mayor peso explicativo sobre la conducta individual, a:
Las variables estructurales de personalidad.
La dinámica de codeterminación persona-situación definitoria del individuo.
las variables motivacionales de personalidad.
Para detectar la presencia de causación recíproca entre los distintos elementos de la ecuación conductual:
Basta la observación de cualquier respuesta discreta.
Son inviables las situaciones creadas en laboratorio.
Es preciso estudiar secuencias comportamentales.
El análisis sociocognitivo de la conducta:
Defiende que las características personales y situacionales carecen de significación predictiva.
Asume el efecto codeterminante de factores personales y contextuales.
Sólo es posible en contextos muy estructurados.
La presencia de variabilidad en la conducta:
No indica más que inmadurez y labilidad emocional.
Puede ser indicador de capacidad adaptativa.
Es siempre fruto de algún tipo de artefacto metodológico.
El modo en que las personas categorizan la realidad:
Es independiente de cualquier otro proceso psicológico.
Está muy condicionado por la dinámica motivacional que el individuo mantiene en cada momento.
Carece de valor como fuente de diferenciación individual.
La plasticidad adaptativa que caracteriza al ser humano:
Es fruto de la dinámica interacciona! explicativa del comportamiento.
Refleja la dominancia determinante de los factores situacionales sobre cualquier forma de conducta.
Es indicio de la inmadurez propia de los primeros estadios del desarrollo.
Como norma general, para predecir la conducta en una situación altamente específica:
Es suficiente medir expectativas generalizadas.
Apóyese sobre todo en expectativas específicas.
Basta conocer la tendencia general de conducta del sujeto.
La presencia de variabilidad intraindividual en la conducta:
Correlaciona positivamente con estabilidad interindividual.
Pone de manifiesto el valor determinante del contexto conductual.
Basta conocer la tendencia general de conducta del sujeto.
El que la conducta desarrollada en distintas situaciones no sea la misma en términos absolutos:
Es siempre índice de inmadurez y labilidad emocional.
Refleja capacidad adaptativa.
Tiende a ser un simple artefacto metodológico.
El que la conducta pueda no ser consistente transituacionalmente en términos absolutos y, sin embargo, coherente, evidencia:
Su flexibilidad adaptativa.
La presencia de inestabilidad emocional.
La necesidad de emplear en la investigación prioritariamente diseños cualitativos.
La presencia de variabilidad situacional en la conducta:
Siempre señala algún tipo de error metodológico en la observación de la conducta.
Puede indicar facilidad discriminativa.
Hace impredecible la conducta individual.
Si la interacción entre factores personales (P) y situacionales (S) es significativa, ¿pueden P y/o S producir efectos significativos al mismo tiempo?:
En ningún caso.
Sí.
Tan sólo P.
La capacidad para anticipar las consecuencias de nuestros actos:
Muy rara vez es factor de diferenciación interindividual.
Nos permite diseñar y ensayar mentalmente diversas alternativas de respuesta a una misma situación.
Correlaciona positivamente con el número de conflictos que uno sufre a diario.
Al definir la conducta como efecto de la codeterminación entre personalidad y ambiente:
Disminuimos significativamente la posibilidad de predecirla.
Asumimos que será estable y consistente transituacionalmente.
Hacemos énfasis en su carácter adaptativo y discriminativo.
La presencia de variabilidad en la conducta, aun existiendo gran experiencia en el manejo de la situación, evidencia:
El constante intercambio entre el individuo y el ambiente.
La relevancia explicativa exclusiva de las variables de personalidad.
Que, pese a la experiencia, no se sabe, de hecho, manejar la situación.
La presencia de variabilidad situacional en la conducta:
Siempre señala algún tipo de error metodológico en la observación de la conducta.
Puede indicar facilidad discriminativa.
Hace completamente impredecible la conducta individual.
El que vivamos en un mundo esencialmente subjetivo:
Dificulta muy significativamente predecir la conducta.
Invalida el análisis físico-objetivo de las circunstancias a las que nos enfrentamos.
Permite entender el carácter idiosincrásico de la conducta individual.
La capacidad de simbolización:
Tiende a introducir rigidez en el procesamiento de la información.
Permite ensayar mentalmente distintos modos de solucionar un problema.
Engloba sólo estrategias de autorregulación emocional.
La presencia de variabilidad en la conducta, aun existiendo gran experiencia en el manejo de la situación, evidencia:
El constante intercambio entre el individuo y el ambiente.
La relevancia explicativa de las variables de personalidad.
Que, pese a la experiencia, no se sabe, de hecho, manejar la situación.
La existencia de regularidad y coherencia en la conducta:
Facilita el desarrollo de la propia identidad.
Es un factor de diferenciación interindividual escasamente significativo.
Con frecuencia es más un sesgo en la percepción de la conducta, que un hecho objetivo.
El análisis sociocognitivo de la conducta:
Sólo es posible en contextos muy estructurados.
Defiende que las características personales y situacionales carecen de significación predictiva.
Asume el efecto codeterminante de factores personales y contextuales.
Cuando nos referimos a los rasgos de personalidad podemos decir:
Que permiten hacer predicciones promediadas, pero no predecir el comportamiento de una persona concreta.
Que es totalmente evidente que la variabilidad de la conducta es la norma mientras que la consistencia es la excepción, lo que desdibuja nuestra identidad personal.
Que permiten clasificar a los individuos y explicar cómo cada persona elabora y maneja cada situación particular.
Cuando estamos haciendo frente a las demandas específicas de una situación novedosa:
Siempre se observa un reforzamiento de las expectativas generalizadas.
Rara vez cambian las expectativas existentes al inicio de la interacción.
Tiende a producirse el desplazamiento de las expectativas generalizadas por específicas.
En la investigación en Personalidad, la dimensión subjetiva del contexto al que uno se enfrenta:
Correlaciona siempre positivamente con sus propiedades físicas.
Presenta escasa diferenciación interindividual.
Condiciona las diferencias individuales en conducta.
La presencia de variabilidad y coherencia conductual:
No impide necesariamente predecir la conducta futura.
Supone siempre, al mismo tiempo, consistencia conductual absoluta.
Evidencia la prevalencia explicativa del contexto conductual.