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Es característico de la reactividad vegetativa de niños y adolescentes con conducta disruptiva, antisocial y agresiva:
La baja frecuencia cardiaca en reposo, pero incremento en la respuesta al sobresalto.
Una elevada reactividad del sistema nervioso vegetativo y una menor respuesta de sobresalto.
La escasa actividad electrodérmica en descanso y baja frecuencia cardiaca en reposo.
Comparados con los individuos neurotípicos, los jóvenes con Trastorno de Conducta muestran déficit en:
La empatia emocional.
El reconocimiento de emociones con valencia positiva.
El reconocimiento del tono de voz que trasmite emociones positivas.
Comorbilidad del Trastorno Negativista Desafiante es mayor en:
Niños con rasgos CU.
Los menores de 12 años con TDAH combinado.
Los menores de 18 años con TDAH inatentos.
La denominada “conducta disruptiva” en niños y adolescentes:
Se considera patológica cuando es desafiante.
Puede ser normal en función del contexto y el periodo evolutivo.
Todas las opciones son correctas.
El manual diagnóstico DSM5-TR agrupa bajo el título “Trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta” los siguientes:
Trastorno negativista desafiante y trastorno disocial.
Trastorno de la conducta insociable, trastorno de la conducta sociable, trastorno oposicionista desafiante y otros trastornos de conducta.
Trastorno negativista desafiante, trastorno explosivo intermitente, trastorno de conducta, trastorno de personalidad antisocial, piromanía y cleptomanía.
Los estudios sobre genética de los trastornos de conducta (TC) han indicado:
La independencia de los factores genéticos (como el gen MAOA) de los factores ambientales en el desarrollo de formas de conducta externalizantes problemáticas.
Una asociación menor del gen GABRA2 en adolescentes con patrón persistente de conducta exteriorizada problemática, cuando se asocia con elevada supervisión parental.
Los estudios recientes de asociación del genoma completo (GWAS) y las variantes genéticas del TC han indicado la importante especificidad de un alto número de genes para el trastorno.
Los estudios de neuroimagen funcional de los Trastornos de Conducta (TC) han mostrado:
Cambios en el procesamiento emocional, la toma de decisiones basada en el refuerzo, la respuesta a la amenaza aguda y el estado de reposo.
Cambios en la materia blanca y reducción volumétrica en adolescentes de ambos sexos.
Similar actividad cerebral intrínseca y conectividad en RMf en estado de reposo entre adolescentes con TC y neurotípicos.
Respecto a la interacción genes-ambiente en los Trastornos del comportamiento (TC), se ha indicado un incremento del riesgo de presentar el trastorno en:
Hijos de padres biológicos que presentan TC.
Hijos de padres adoptivos que presentan TC.
Todas las opciones son correctas.
Los estudios de gemelos indican que los factores prenatales, perinatales y familiares explican la varianza de los Trastornos del comportamiento en un porcentaje del: