DISEÑOEn un estudio con adultos estadounidenses, el 90% de los participantes indicaron haber experimentado al menos un evento traumático (Kilpatrick et al., 2013). Estos traumas pueden provocar diversos problemas de salud mental, incluido el trastorno de estrés postraumático (TEPT) (Stein et al., 2010). Aunque existen psicoterapias y tratamientos farmacológicos, muchos pacientes no acceden a ellos o no reciben una dosis terapéutica adecuada (Najavits, 2015), en parte debido a factores como el estigma, la evitación, los efectos secundarios y la falta de acceso (Kantor et al., 2017). Además, muchos afectados permanecen sintomáticos incluso después de recibir el tratamiento (Watts et al., 2013). Por ello, es necesario estudiar otras terapias alternativas como el tratamiento basado en la exposición a la luz matutina que actúa tanto en los síntomas del TEPT como en los mecanismos biológicos subyacentes, reduciendo la reactividad de la amígdala.
Existen indicios de que la luz matutina podría disminuir los síntomas del estrés postraumático al reducir la reactividad de la amígdala, estructura clave en la memoria emocional (Fisher et al., 2014; McGlashan et al., 2021) y en la respuesta al miedo (LeDoux, 2000). Varios estudios han mostrado en personas con TEPT un aumento de la actividad de la amígdala durante la exposición a recuerdos traumáticos (Shin et al., 2004), y una disminución de su activación después de la aplicación de tratamientos efectivos (Peres et al., 2007). Reducir la reactividad de la amígdala es, por tanto, un objetivo importante en el tratamiento del estrés postraumático.
Para evaluar el efecto de la luz matutina en los niveles de ansiedad y depresión, y sobre la actividad de la amígdala ante estímulos emocionales negativos, se realizó un experimento con una muestra inicial de 50 personas voluntarias con síntomas de TEPT, que no estaban en tratamiento. Tras una pérdida de 5 unidades muéstrales, se asignaron aleatoriamente las 45 restantes a tres grupos. A continuación, se les realizó a todos una resonancia magnética funcional para medir la actividad de la amígdala frente a estímulos emocionales negativos similares a los utilizados en la tarea experimental y se les solicitó que cumplimentaran un cuestionario de depresión y ansiedad. A la mañana siguiente comenzaron 4 semanas de tratamiento de luz matutina autoadministrado en el domicilio. Cada participante se sometió por la mañana a una dosis diaria de luz matutina durante 15, 30 o 60 minutos en función del grupo al que pertenecía, usando un dispositivo con temporizador de luz portátil que les permitía la movilidad. Al final de este período, individualmente visualizaron un conjunto de 5 caras mostradas en una pantalla (3 en la parte superior y 2 en la inferior). Se les pidió que hicieran coincidir una expresión facial de las tres mostradas en la parte superior con la expresión facial más parecida de otras dos caras situadas en la parte inferior de la pantalla. Los rostros mostrados tenían una de estas cinco expresiones: ira, miedo, alegría, tristeza y neutralidad. La expresión coincidente también mostraba una de estas cinco expresiones, mientras que la no coincidente tenía una expresión neutra. Todas las caras se mostraron en 9 bloques diferentes, en el mismo orden, a todos los participantes. La reactividad de la amígdala como respuesta a cada tipo de expresión facial se evaluó mediante resonancia magnética funcional, comparando específicamente su activación ante expresiones negativas (ira, miedo y tristeza) frente a las otras dos. También se les volvió a pasar un cuestionario de depresión y ansiedad paralelo al cuestionario inicial.
No se observaron diferencias entre los grupos en la reactividad de la amígdala izquierda, pero la reactividad de la amígdala derecha se redujo solo en los grupos de 30 y 60 minutos. Las puntuaciones de depresión y ansiedad se redujeron más en el grupo de 60 minutos que en el de 15 minutos. Esto sugiere que la exposición prolongada a la luz matutina puede reducir la reactividad de la amígdala y los síntomas de estrés postraumático, lo que la convierte en una alternativa prometedora a los tratamientos convencionales (inspirado en Burgess etal., 2024).
Resumen extraído (con modificaciones) de: Burgess, H. J., Rizvydeen, M., Huizenga, B., Prasad, M., Bahl, S., Duval, E. R., Kim, H. M., Phan, K. L., Liberzon, I., Abelson, J., Klumpp, H., Horwitz, A., Mooney, A., Raglan, G. B., & Zalta, A. K. (2024). A 4-week morning light treatment reduces amygdala reactivity and clinical symptoms in adults with traumatic stress. Psychiatry Research, 342, 196209.
https://doi.org/10.1007/s11357-024-01361-3El hecho de que la muestra esté formada por personas voluntarias, podría constituir una amenaza a la validez externa conocida como: