Examen Terapia cognitivo conductual septiembre 2026
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En el alcoholismo, el craving:
Es un elemento importante relacionado con la recaída, incluso en las fases de remisión;
No es muy relevante porque no hay muchos indicios en el ambiente que faciliten que puedan producirse ganas de consumir;
No está mediado por las expectativas de placer inmediato o de la reducción del malestar asociado con beber.
En la Terapia Cognitivo-Conductual de Carroll para la adicción a la cocaína, un ingrediente activo del tratamiento es:
La manipulación de contingencias mediante reforzadores naturales;
El entrenamiento en el reconocimiento y afrontamiento del craving;
La psicoterapia de apoyo con disulfíram.
En relación con la eficacia de la TCC para el insomnio crónico:
Mejora la calidad del sueño (eficiencia y latencia) a largo plazo, pero no incrementa la cantidad (tiempo total);
Es el tratamiento de primera línea porque logra una remisión de los síntomas más rápida que la farmacoterapia;
Se desaconseja su uso si el paciente presenta trastornos psiquiátricos comórbidos.
Según la Sociedad Española del Sueño, entre los contenidos de psicoeducación se destaca:
La influencia del género en el sueño;
La explicación únicamente de la estructura del sueño;
Los procesos mentales que causan la aparición de un círculo vicioso.
En el tratamiento del insomnio, la técnica de control de estímulos incluye las siguientes instrucciones:
El paciente debe irse a la cama antes de tener sueño;
Quedarse en la cama despierto más de 15-20 minutos;
Evitar hacer siestas durante el día.
En el tratamiento del dolor crónico, el programa de Clare Philips incluye:
El habla interna como estrategia para combatir la depresión;
El incremento de la hiperreactividad emocional;
La disminución de actividades físicas en la tercera semana.
Las técnicas más comunes que se emplean en la mayoría de los programas conductuales para el tratamiento de la obesidad incluyen:
Estrategias de control de estímulos;
Manejo d contingencias;
Ambas respuestas son correctas.
Desde la perspectiva del aprendizaje correctivo en las fobias:
El paciente ha de exponerse a la situación hasta que aprenda que las consecuencias que teme no ocurren;
La exposición se mantiene hasta que el paciente perciba que tiene control sobre la situación;
El factor clave en la exposición es que el paciente experimente una disminución significativa de la ansiedad a lo largo de la sesión.
En el tratamiento del Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) basada en el modelo de intolerancia a la incertidumbre (Dugas y colaboradores):
Se centra en el cuestionamiento de las meta-preocupaciones;
Se centra directamente en las preocupaciones patológicas y tiene como objetivo desarrollar una mayor tolerancia;
Combina la terapia cognitiva de Beck con el entrenamiento en relajación.
En el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) existen creencias sobre la utilidad de la preocupación, entre las que destacan:
Preocuparse prepara para lo peor, protegiendo de las emociones positivas;
Preocuparse ayuda a no pensar en cosas más perturbadoras;
Preocuparse es un rasgo negativo de personalidad.
Dentro de los tratamientos de tercera generación para el tratamiento de la angustia y la agorafobia se incluye:
El programa para el control del pánico de Barlow;
El programa de Clark con énfasis en la detección y reestructuración de las cogniciones catastrofistas;
La terapia cognitivo-conductual de aceptación incrementada para el pánico.
El enfoque de autocontrol de Rhem para el tratamiento de la depresión incluye los siguientes agentes causales de la depresión:
La autoevaluación, la auto-observación, y el auto-refuerzo;
La incontrolabilidad y la indefensión aprendida;
Las atribuciones internas, estables y globales.
La Terapia Cognitivo Conductual en Grupo (TCCG) desarrollada por Heimberg y colaboradores para el Trastorno de Ansiedad Social:
Destaca por incorporar el Entrenamiento en Habilidades Sociales (EHS);
Se centra en la enseñanza de un marco referencia cognitivo para interpretar las situaciones sociales, la actuación social y el riesgo social;
Es uno de los protocolos más extendidos y fue considerado como el tratamiento de referencia.
En relación con los protocolos de intervención del grupo de Clark y el grupo de Barlow para el pánico y la agorafobia:
El programa de Barlow insiste en la exposición a las sensaciones interoceptivas, mientras que el programa de Clark da un mayor énfasis a la detección y restructuración de las cogniciones catastrofistas;
Los protocolos de intervención del grupo de Clark y el grupo de Barlow tienen suficiente evidencia empírica para el tratamiento del pánico y la agorafobia;
Las dos alternativas son correctas.
El procedimiento de exposición en vivo para el trastorno de angustia y agorafobia:
No es uno de los componentes básicos de los TCC para el trastorno de angustia y agorafobia;
Consiste en la confrontación sistemática y repetida de contextos / situaciones del entorno generadores de ansiedad;
Para lograr la máxima efectividad de la exposición en vivo no es determinante la eliminación de las conductas de seguridad.
En relación con la eficacia de los diferentes tratamientos cognitivo-conductuales para la depresión:
La eficacia es similar y también la magnitud del efecto terapéutico;
La eficacia es distinta, ya que los tratamientos no tienen elementos o componentes en común;
Uno de los componentes clave de la eficacia es el entrenamiento en relajación.
El enriquecimiento del medio ambiente para la depresión:
Es una técnica para aumentar la sensibilidad a los estímulos negativosmediante la imaginación;
No es un procedimiento para la mejora del estado de ánimo;
Trata de que el paciente preste atención a aspectos distintos a los que habitualmente presta atención.
La Terapia Cognitiva de la Depresión basada en la Conciencia Plena (TCAP):
Está destinada a la prevención de las recaídas depresivas;
Se centra en la modificación del contenido de los pensamientos depresivos;
No ha demostrado su eficacia para mejorar el estado de ánimo de los pacientes depresivos.
Según Pérez Alvarez, en su exposición sobre la caracterización de la intervención clínica y terapia de conducta, la ansiedad y la depresión son, antes que nada:
Categorías clínicas;
Experiencias, condiciones o categorías existenciales;
Las dos alternativas son correctas.
Dentro la clasificación establecida por Pérez Alvarez, la única terapia que incluye todas las características (breve, directiva, activa, orientada al problema, situada en el presente, relación colaboradora y que trabaja con todas las unidades problema) es:
La terapia existencial;
La terapia estratégica;
La terapia de conducta.
La activación conductual está centrada principalmente en:
El tratamiento de la depresión;
Explicaciones internas de la persona y no en el contexto;
Entender que los cambios en las contingencias de las conductas y su relación en los sentimientos y las emociones no son relevantes.
Entre los puntos fuertes de las terapias de tercera generación se encuentra:
Que se dirigen a problemas leves y no cronificados;
El uso de una postura correctiva;
El interés por el análisis ideográfico.
En la terapia de conducta dialéctica se destaca:
La validación del sufrimiento del paciente como algo fundamental para normalizar (reconocer) el sentido de las emociones;
La predominancia de la razón sobre la emoción;
La necesidad de encontrar formas de pensar, sentir o hacer perfectas.
Dentro de las habilidades terapéuticas, en la alianza terapéutica se ha destacado como componente principal:
El acuerdo mutuo sobre metas y objetivos;
Un vínculo basado en aspectos racionales y nunca emocionales;
La imposición del terapeuta de las tareas terapéuticas.
La supervisión y medidas de autocuidado del terapeuta son:
Herramientas aconsejables para el éxito de la terapia;
Herramientas innecesarias para el éxito de la terapia;
Componentes que nunca han sido estudiados en la literatura especializada.