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En los últimos años, ha surgido la sospecha de que recibir anestesia general durante una intervención quirúrgica podría contribuir a aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas en un futuro. Verkes et al. (2020) realizaron una investigación con el objetivo de estudiar la posible relación entre el tipo de anestesia recibida y el desarrollo posterior de demencia. Para ello, compararon los resultados de dos situaciones: la exposición a la anestesia general y la exposición a la anestesia local.
Los autores del estudio evaluaron a una muestra de 14.998 personas mayores de 66 años, que vivían en la misma comunidad y se habían sometido a una cirugía con anestesia (general o local) entre 2007 y 2011. En realidad, sería más preciso decir que la muestra estuvo constituida por 7.499 pares de personas, ya que por cada participante que había sido intervenido con anestesia general fue incluido en el estudio otro participante expuesto a alguna forma de anestesia local por intervención quirúrgica, igualado en sexo, edad, año de entrada en el estudio y en la puntuación en el algoritmo de propensión a la demencia.
Tras el seguimiento de cinco años y la evaluación de los participantes para determinar si habían desarrollado o no demencia, el análisis de los datos no mostró diferencias significativas entre la probabilidad de que una persona operada con anestesia general reciba posteriormente un diagnóstico de demencia y la probabilidad de que eso le ocurra a una persona operada con anestesia local. Los autores concluyen que los resultados obtenidos no permiten asumir la relación entre la anestesia general y un mayor riesgo de demencia, pero apuntan que sería importante realizar nuevos estudios para dilucidar si la intervención quirúrgica por sí misma puede ser un factor de riesgo para la demencia, independientemente del tipo de anestesia aplicada.
En los últimos años, ha surgido la sospecha de que recibir anestesia general durante una intervención quirúrgica podría contribuir a aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas en un futuro. Verkes et al. (2020) realizaron una investigación con el objetivo de estudiar la posible relación entre el tipo de anestesia recibida y el desarrollo posterior de demencia. Para ello, compararon los resultados de dos situaciones: la exposición a la anestesia general y la exposición a la anestesia local.
Los autores del estudio evaluaron a una muestra de 14.998 personas mayores de 66 años, que vivían en la misma comunidad y se habían sometido a una cirugía con anestesia (general o local) entre 2007 y 2011. En realidad, sería más preciso decir que la muestra estuvo constituida por 7.499 pares de personas, ya que por cada participante que había sido intervenido con anestesia general fue incluido en el estudio otro participante expuesto a alguna forma de anestesia local por intervención quirúrgica, igualado en sexo, edad, año de entrada en el estudio y en la puntuación en el algoritmo de propensión a la demencia.
Tras el seguimiento de cinco años y la evaluación de los participantes para determinar si habían desarrollado o no demencia, el análisis de los datos no mostró diferencias significativas entre la probabilidad de que una persona operada con anestesia general reciba posteriormente un diagnóstico de demencia y la probabilidad de que eso le ocurra a una persona operada con anestesia local. Los autores concluyen que los resultados obtenidos no permiten asumir la relación entre la anestesia general y un mayor riesgo de demencia, pero apuntan que sería importante realizar nuevos estudios para dilucidar si la intervención quirúrgica por sí misma puede ser un factor de riesgo para la demencia, independientemente del tipo de anestesia aplicada.
En los últimos años, ha surgido la sospecha de que recibir anestesia general durante una intervención quirúrgica podría contribuir a aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas en un futuro. Verkes et al. (2020) realizaron una investigación con el objetivo de estudiar la posible relación entre el tipo de anestesia recibida y el desarrollo posterior de demencia. Para ello, compararon los resultados de dos situaciones: la exposición a la anestesia general y la exposición a la anestesia local.
Los autores del estudio evaluaron a una muestra de 14.998 personas mayores de 66 años, que vivían en la misma comunidad y se habían sometido a una cirugía con anestesia (general o local) entre 2007 y 2011. En realidad, sería más preciso decir que la muestra estuvo constituida por 7.499 pares de personas, ya que por cada participante que había sido intervenido con anestesia general fue incluido en el estudio otro participante expuesto a alguna forma de anestesia local por intervención quirúrgica, igualado en sexo, edad, año de entrada en el estudio y en la puntuación en el algoritmo de propensión a la demencia.
Tras el seguimiento de cinco años y la evaluación de los participantes para determinar si habían desarrollado o no demencia, el análisis de los datos no mostró diferencias significativas entre la probabilidad de que una persona operada con anestesia general reciba posteriormente un diagnóstico de demencia y la probabilidad de que eso le ocurra a una persona operada con anestesia local. Los autores concluyen que los resultados obtenidos no permiten asumir la relación entre la anestesia general y un mayor riesgo de demencia, pero apuntan que sería importante realizar nuevos estudios para dilucidar si la intervención quirúrgica por sí misma puede ser un factor de riesgo para la demencia, independientemente del tipo de anestesia aplicada.
En los últimos años, ha surgido la sospecha de que recibir anestesia general durante una intervención quirúrgica podría contribuir a aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas en un futuro. Verkes et al. (2020) realizaron una investigación con el objetivo de estudiar la posible relación entre el tipo de anestesia recibida y el desarrollo posterior de demencia. Para ello, compararon los resultados de dos situaciones: la exposición a la anestesia general y la exposición a la anestesia local.
Los autores del estudio evaluaron a una muestra de 14.998 personas mayores de 66 años, que vivían en la misma comunidad y se habían sometido a una cirugía con anestesia (general o local) entre 2007 y 2011. En realidad, sería más preciso decir que la muestra estuvo constituida por 7.499 pares de personas, ya que por cada participante que había sido intervenido con anestesia general fue incluido en el estudio otro participante expuesto a alguna forma de anestesia local por intervención quirúrgica, igualado en sexo, edad, año de entrada en el estudio y en la puntuación en el algoritmo de propensión a la demencia.
Tras el seguimiento de cinco años y la evaluación de los participantes para determinar si habían desarrollado o no demencia, el análisis de los datos no mostró diferencias significativas entre la probabilidad de que una persona operada con anestesia general reciba posteriormente un diagnóstico de demencia y la probabilidad de que eso le ocurra a una persona operada con anestesia local. Los autores concluyen que los resultados obtenidos no permiten asumir la relación entre la anestesia general y un mayor riesgo de demencia, pero apuntan que sería importante realizar nuevos estudios para dilucidar si la intervención quirúrgica por sí misma puede ser un factor de riesgo para la demencia, independientemente del tipo de anestesia aplicada.
En los últimos años, ha surgido la sospecha de que recibir anestesia general durante una intervención quirúrgica podría contribuir a aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas en un futuro. Verkes et al. (2020) realizaron una investigación con el objetivo de estudiar la posible relación entre el tipo de anestesia recibida y el desarrollo posterior de demencia. Para ello, compararon los resultados de dos situaciones: la exposición a la anestesia general y la exposición a la anestesia local.
Los autores del estudio evaluaron a una muestra de 14.998 personas mayores de 66 años, que vivían en la misma comunidad y se habían sometido a una cirugía con anestesia (general o local) entre 2007 y 2011. En realidad, sería más preciso decir que la muestra estuvo constituida por 7.499 pares de personas, ya que por cada participante que había sido intervenido con anestesia general fue incluido en el estudio otro participante expuesto a alguna forma de anestesia local por intervención quirúrgica, igualado en sexo, edad, año de entrada en el estudio y en la puntuación en el algoritmo de propensión a la demencia.
Tras el seguimiento de cinco años y la evaluación de los participantes para determinar si habían desarrollado o no demencia, el análisis de los datos no mostró diferencias significativas entre la probabilidad de que una persona operada con anestesia general reciba posteriormente un diagnóstico de demencia y la probabilidad de que eso le ocurra a una persona operada con anestesia local. Los autores concluyen que los resultados obtenidos no permiten asumir la relación entre la anestesia general y un mayor riesgo de demencia, pero apuntan que sería importante realizar nuevos estudios para dilucidar si la intervención quirúrgica por sí misma puede ser un factor de riesgo para la demencia, independientemente del tipo de anestesia aplicada.
En los últimos años, ha surgido la sospecha de que recibir anestesia general durante una intervención quirúrgica podría contribuir a aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas en un futuro. Verkes et al. (2020) realizaron una investigación con el objetivo de estudiar la posible relación entre el tipo de anestesia recibida y el desarrollo posterior de demencia. Para ello, compararon los resultados de dos situaciones: la exposición a la anestesia general y la exposición a la anestesia local.
Los autores del estudio evaluaron a una muestra de 14.998 personas mayores de 66 años, que vivían en la misma comunidad y se habían sometido a una cirugía con anestesia (general o local) entre 2007 y 2011. En realidad, sería más preciso decir que la muestra estuvo constituida por 7.499 pares de personas, ya que por cada participante que había sido intervenido con anestesia general fue incluido en el estudio otro participante expuesto a alguna forma de anestesia local por intervención quirúrgica, igualado en sexo, edad, año de entrada en el estudio y en la puntuación en el algoritmo de propensión a la demencia.
Tras el seguimiento de cinco años y la evaluación de los participantes para determinar si habían desarrollado o no demencia, el análisis de los datos no mostró diferencias significativas entre la probabilidad de que una persona operada con anestesia general reciba posteriormente un diagnóstico de demencia y la probabilidad de que eso le ocurra a una persona operada con anestesia local. Los autores concluyen que los resultados obtenidos no permiten asumir la relación entre la anestesia general y un mayor riesgo de demencia, pero apuntan que sería importante realizar nuevos estudios para dilucidar si la intervención quirúrgica por sí misma puede ser un factor de riesgo para la demencia, independientemente del tipo de anestesia aplicada.

