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SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
En relación con el análisis de la posible etiología del caso de Carmen, señale la opción INCORRECTA:
Presenta un patrón com portamental de perfeccionismo extremo.
Su funcionamiento cognitivo es muy rígido.
Su tolerancia al fracaso es máxima.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Las manifestaciones clínicas de Carmen son compatibles con una hipótesis diagnóstica de:
Trastorno obsesivo compulsivo.
Trastorno de alimentación.
Trastorno dismórfico corporal.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Respecto al nivel de introspección evaluado en Carmen podríamos decir que:
Es de moderado a alto con carácter delirante.
Es de moderado a bajo con una percepción inconsciente.
Es de moderado a bajo sin carácter delirante ni inconsciente.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
El modelo materno ajustado a los criterios de belleza que posee Carmen se identifica como una variable de:
Predisposición familiar.
Variable personal cognitivo-perceptiva.
Característica de personalidad.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Una de las variables que inducen e incrementan las respuestas problema de Carmen es:
Presencia de espejos.
Aislamiento social.
Estado de ánimo disfórico.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
La Escala de Valoración Psiquiátrica Breve BPRS-24 (Lukoff et al., 1986) que cumplimentó Carmen mostró:
Elevada ansiedad.
Nivel disminuido de hostilidad.
Contenido inusual de pensamiento extremo.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Qué indicadores sustentan la significación clínica del problema que presenta Carmen:
Los correlatos afectivos moderados.
Sus limitaciones funcionales en sus facetas cotidianas.
Su excesiva implicación en la actividad profesional.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
A propósito del análisis de la evolución en el tiempo de las relaciones entre variables que se identifican en el caso de Carmen, respecto a su nueva relación de pareja:
Es un acontecimiento determinante en la aparición de su problema.
Es un acontecimiento determinante en el mantenimiento de su problema.
Es irrelevante en la gestación del problema.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
En el diseño de un plan de evaluación ideal para el caso de Carmen estaría indicado:
Un instrumento genérico de exploración de síntomas, tal y como SCL-90 en la fase de conceptualización y formulación del caso.
Un instrumento genérico de exploración de síntomas, tal y como SCL-90 en la fase de delimitación e identificación del problema.
Desestimar un instrumento específico para la evaluación del trastorno dismórfico corporal.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
En relación con el análisis de la posible etiología del caso de Carmen:
Infravalora la consecución de objetivos ambiciosos
Su autovalía es dependiente del cumplimiento de sus metas
Infravalora su perfeccionismo.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
De los problemas que presenta Carmen se derivan las hipótesis diagnósticas de:
Trastorno hipocondríaco o fobia por la salud
Rasgos de personalidad obsesiva y dependiente
Actividad global deficitaria
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Los rasgos de perfeccionismo que muestra Carmen pueden conceptualizarse como:
Factor de personalidad predisponente
Una variable cognitivo-perceptiva
Estrategia de afrontamiento inadecuada
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
La disposición al perfeccionismo y la dependencia de Carmen se identifican como:
Antecedentes remotos
Antecedentes inmediatos
Variables contextuales
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Una de las variables que produce el principal malestar en Carmen es:
Estado de ánimo disfórico o deprimido
Quedarse sola en casa
Mantener conversaciones sobre su aspecto físico
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
La Escala de Vulnerabilidad Cognitiva DAS de Weissman y Beck (1978) que cumplimentó Carmen, mostró:
Tendencia excesiva a la preocupación
Contenido usual elevado de pensamiento
Dependencia emocional
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Sobre la dinámica comportamental evaluada en Carmen, la intensa emocionalidad ansioso-depresiva:
Refuerza negativamente la realización de conductas de comprobación
Refuerza positivamente su seguridad disminuyendo su aislamiento social
Indirectamente disminuyen la hiperfocalización
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas. A propósito del análisis de la evolución en el tiempo de las relaciones entre variables que se identifican en el caso de Carmen:
El inicio de una nueva relación de pareja desactiva su preocupación por el físico
La segunda fase de la evolución del problema se refiere a su intensificación y mantenimiento
La fase de origen se centra en las variables mantenedoras y asociadas al problema
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
En el diseño de un plan de evaluación ideal para el caso de Carmen, en la conceptualización y formulación del caso estaría indicado la administración de:
La Escala de Valoración Psiquiátrica Breve BPRS-24
Escala de Creencias de Brown BABS
El Cuestionario Multidimensional de las Relaciones Cuerpo-Self MBSRQ
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
En relación con su internalización del ideal de belleza femenino en el análisis de la posible etiología del caso de Carmen:
Su ideal de belleza es ajeno a los cánones de las revistas de estética.
No se relaciona con su preocupación actual por la apariencia física.
Refleja ideas sobrevaloradas sobre su aspecto físico.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
De las hipótesis diagnósticas derivadas de los problemas que presenta Carmen cabe afirmar:
Un excesivo perfeccionismo derivado de sus rasgos dependientes.
Una búsqueda de aprobación derivada de sus rasgos perfeccionistas.
Rasgos obsesivos manifiestos por un excesivo perfeccionismo.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Debido a la comorbilidad del trastorno dismórfico corporal que presenta Carmen deberían evaluarse los siguientes trastornos:
Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y Consumo de sustancias.
Depresión mayor y fobia social.
Todas las opciones son correctas.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
La atención focalizada y amplificada sobre partes específicas del cuerpo que presenta Carmen se identifica como:
Antecedentes remotos.
Antecedentes inmediatos.
Variable de predisposición familiar.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Las conversaciones que mantiene Carmen sobre su aspecto físico tienen el efecto de:
Reforzador negativo porque obtienen atención social.
Reforzador positivo porque reduce su malestar.
Reforzador negativo porque reduce su malestar.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Considerando los resultados obtenidos de la evaluación psicométrica realizada a Carmen:
Aparece sintomatología ansiosa fisiológica significativa en el BAI.
La escala de amplificación somatosensorial (SAS) se sitúa por debajo del punto de corte en hipocondría.
El cuestionario de salud general GHQ indica síntomas somáticos no significativos.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
Sobre la dinámica comportamental evaluada en Carmen, la intensa emocionalidad ansioso-depresiva:
Indirectamente obstruye fuentes de retroalimentación alternativas.
Refuerza positivamente la realización de conductas de comprobación.
Refuerza positivamente su seguridad disminuyendo su aislamiento social.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
A propósito del análisis de la evolución en el tiempo de las relaciones entre variables que se identifican en el caso de Carmen, señale la opción INCORRECTA:
El inicio de una nueva relación de pareja es una variable relevante en la fase de origen del problema.
La segunda fase de la evolución del problema se refiere a su intensificación y mantenimiento.
Las anticipaciones catastrofistas son variables relevantes en la fase de origen del problema.
SUPUESTO PRÁCTICOCarmen tiene 31 años, es docente, está divorciada y no presenta antecedentes médicos ni psicopatológicos. Se describe como tendente a la preocupación y al perfeccionismo, muy dependiente y necesitada de afirmación y afecto. Una de sus preocupaciones es mantener el buen aspecto de su rostro. Desde hace unos 6 meses esta preocupación se ha acentuado porque considera que la zona de alrededor de sus ojos se ha “ensombrecido” o “hundido”. Esto le genera un malestar muy profundo. En numerosas ocasiones le ha llevado a no salir de casa y pedir continuas conductas de comprobación: mirarse permanentemente en el espejo, verificar el maquillaje, preguntar a todo el mundo si tiene mala cara o mal aspecto, particularmente en la cuenca de los ojos. Ante la espera a sus preguntas exhibe una gran angustia cuyas respuestas sólo le tranquilizan temporalmente.
Dedica mucho tiempo a retocarse, se maquilla varias veces para “disimular” el problema. Reconoce que mirarse al espejo se convierte en una tortura, que los ojos se le van al “defecto”, que se agobia y al verse peor cara tiene que dejar de mirarse. Esto le ha hecho quitar todos los espejos de su casa. Cuando comienza una relación con su actual pareja decide ponerse a dieta y, a raíz de la pérdida de peso, visualiza los defectos en la cara y comienza toda la sintomatología. Su madre, de 55 años, es considerada ejemplar para ella porque, a pesar de su edad, tiene la piel absolutamente tersa y sin arrugas.
En el diseño de un plan de evaluación ideal para el caso de Carmen, en la contrastación de hipótesis de resultados del tratamiento y su evolución estaría indicado la administración de:
La Escala de valoración psiquiátrica breve BPRS-24.
La Escala de Creencias de Brown BABS.
Algún cuestionario de calidad de vida o de síntomas.