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Entre los retos para el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, que pueden ser abordados desde las terapias de tercera generación, está:
la modificación de los protocolos hacia formatos más asequibles, o menos breves, pero menos intensivos.
la sintomatología residual hasta un 25%.
pacientes con conceptualizaciones limitadas del trastorno (p. ej., explicación bioquímica).
Según el programa propuesto para el tratamiento del pánico y la agorafobia, y con respecto a los ciclos negativos del pánico y agorafobia, cuando una persona comienza a experimentar una taquicardia:
debe pensar que va a sufrir un infarto y buscar ayuda médica.
debe pensar que no es dañina.
no debe continuar con sus actividades ordinarias, para interrumpir el círculo vicioso.
La Terapia Intensiva Focalizada en las Sensaciones:
está indicada en casos leves.
utiliza una exposición masiva y sin graduación.
incluye procedimientos de reducción de la activación.
En la utilización del mindfulness en el ámbito de los problemas de ansiedad, para el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, debe tenerse en cuenta:
que puede constituirse en una conducta de seguridad, lo que potenciará el progreso terapéutico.
utilizarlo lo antes posible en el tratamiento, sin preparar al paciente para una confrontación directa con su ansiedad.
que no debe utilizarse como una técnica de reducción o eliminación de la ansiedad.
En el tratamiento del pánico la Terapia Cognitiva Basada en la Atención Plena en comparación con una TCC introductoria y psicoeducativa (Giommi y cols., 2021), se ha mostrado:
menos eficaz.
igual de eficaz.
con cierta superioridad.
Para el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, la Terapia Cognitivo-Conductual de Aceptación Incrementada para el Pánico:
no comparte los componentes técnicos nucleares del tratamiento de generaciones anteriores, como la educación sobre el pánico.
incorpora la discusión acerca de la importancia de incluir o incrementar actividades valiosas frente a la ansiedad.
busca hacer más eficaz el tratamiento a largo plazo, no a corto plazo.
Para el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, la Terapia Cognitivo-Conductual de Aceptación Incrementada para el Pánico:
no comparte los componentes técnicos nucleares del tratamiento de generaciones anteriores, como la educación sobre el pánico.
busca hacer más eficaz el tratamiento a largo plazo, no a corto plazo.
incorpora la discusión acerca de la importancia de incluir o incrementar actividades valiosas frente a la ansiedad.
En la utilización del mindfulness en el ámbito de los problemas de ansiedad debe tenerse en cuenta:
utilizarlo lo antes posible en el tratamiento, sin preparar al paciente para una confrontación directa con su ansiedad.
que no debe utilizarse como una técnica de reducción o eliminación de la ansiedad.
puede constituirse en una conducta de seguridad, lo que potenciará el progreso terapéutico.
Entre los retos para el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, que pueden ser abordados desde las terapias de tercera generación está:
la sintomatología residual hasta un 25%.
pacientes con conceptualizaciones limitadas del trastorno (p. ej., explicación bioquímica).
la modificación de los protocolos hacia formatos más asequibles, o menos breves, pero menos intensivos.
En el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia el mindfulness...
no busca facilitar la reducción de los sesgos cognitivos.
es una forma de exposición interoceptiva.
potencia interpretar las experiencias en lugar de experimentarlas tal como son.
En el tratamiento del pánico la Terapia Cognitiva Basada en la Atención Plena en comparación con una TCC introductoria y psicoeducativa (Giommi y cols., 2021), se ha mostrado:
igual de eficaz.
menos eficaz.
con cierta superioridad.
En el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, el entrenamiento en respiración puede:
ser claramente antiterapéutico, pues no deja de ser un procedimiento de evitación de síntomas corporales, como queda expuesto desde las terapias de tercera generación.
justificarse en que la información subjetiva de hiperventilación se correlaciona claramente con una respuesta fisiológica de hiperventilación.
ser útil en las fases finales de algunos protocolos de intervención.
En el programa propuesto por Barlow y Craske para el tratamiento del pánico y la agorafobia se incluye la implicación de algún allegado en el tratamiento, para ello se le ...
entrena para que ayude al paciente a realizar las estrategias de afrontamiento sin discutir las tareas antes de realizarlas.
anima a que actúe como una señal de seguridad para el paciente.
recomienda que también lea el libro de trabajo.
La angustia por las sensaciones corporales genera mayor malestar a través de:
falta de control percibido o inhabilidad para escapar/terminar sensaciones.
En el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, la relajación aplicada de Öst:
resulta muy aceptable en los casos de mayor severidad del trastorno.
es un tratamiento bien establecido para el trastorno de pánico.
su efecto puede estar mediado cognitivamente al proporcionar sensación de control ante el problema.
En el programa de tratamiento propuesto para el tratamiento del pánico y la agorafobia (Barlow y Craske, 2007; Craske y Barlow, 2007) y con respecto al capítulo 2 "Aprendiendo a registrar el pánico y la ansiedad":
el registro de los ataques de pánico debe hacerse durante la crisis, antes de que esta finalice.
debe llevarse un registro de ansiedad y estado de ánimo diario (al final de cada día).
debe evitarse que la persona pueda apreciar, con un simpe vistazo, sus progresos a lo largo del tratamiento.
Los protocolos desarrollados por los grupos de Clark y Barlow son los que aportan una mayor evidencia de Su eficacia en el tratamiento del trastorno de angustia y la agorafobia, la diferencia más notable entre ambos enfoques es que:
el programa de Clark no incluye exposición a las sensaciones interoceptivas.
en el programa de Barlow se insiste en la exposición a las sensaciones interoceptivas.
el programa de Clark no contempla la detección y reestructuración de las cogniciones catastrofistas.
La ocurrencia de crisis de angustia:
es exclusiva del trastorno de angustia.
puede estar asociada a enfermedades médicas como el hipertiroidismo.
no se da en poblaciones no clínicas.
En la terapia cognitivo conductual para el trastorno de angustia, durante la fase psicoeducativa se enseña al paciente a distinguir entre estado de ansiedad y m'edo/pánico; para ello se describen las características diferenciales del pánico, entre otras la:
percepción o conciencia de una amenaza futura.
conducta de escape o lucha
tensión crónica.
En el tratamiento de los trastornos de angustia la exposición interoceptiva es útil para:
desensibilizar al paciente de los síntomas fisiológicos que acompañan las crisis de angustia.
reestructurar las interpretaciones catastrofistas sobre las sensaciones asociadas a las crisis de angustia.
todas las opciones son correctas.
El trastomo de angustia y la agorafobia:
son dos entidades nosológicas diferenciadas.
están claramente interrelacionados.
todas las opciones son correctas.
Cuando las crisis de angustia no se asocian con estímulos situacionales (extemos o internos) se denominan como crisis:
no señaladas.
espontáneas.
todas las opciones son correctas.
En el tratamiento cognitivo conductual del trastomo de angustia, el entrenamiento en respiración:
por si solo ha demostrado ser terapéutico para la agorafobia.
no suele incluirse en las fases iniciales de los protocolos terapéuticos.
puede ser entendido como una conducta de seguridad que puede resultar anti-terapéutico.
En el tratamiento del trastorno de angustia y la agorafobia durante años se ha considerado la exposición en vivo como el ingrediente esencial debido, entre otras razones, a que se pensaba que:
el ataque de pánico era una consecuencia de la agorafobia.
ataque de pánico y agorafobia eran dos problemas aislados y no relacionados.
la agorafobia era una consecuencia del ataque de pánico.
El programa de terapia cognitiva para el trastorno de angustia de Clark:
no tiene suficiente apoyo empírico por lo que se considera como un tratamiento en fase experimental.
incluye procedimientos conductuales como la exposición interoceptiva
se basa en procedimientos de reestructuración encaminados, entre otros aspectos, a que la persona se afiance en sus conductas de seguridad.
Para el diagnóstico de crisis de angustia o ataque de pánico:
no es necesario que exista un miedo elevado, ya que puede darse trastomo de angustia sin miedo.
la presencia de sintomatología fisiológica es el elemento diagnóstico fundamental.
todas las opciones son correctas.
Los protocolos desarrollados por los grupos de Clark y Barlow:
son los que aportan una mayor evidencia de su eficacia en el tratamiento del trastorno de angustia y la agorafobia.
difieren tanto en la conceptualización del trastorno como en los procedimientos que utilizan.
utilizan en igual medida la reestructuración cognitiva.
En el tratamiento de los trastornos de angustia la exposición interoceptiva:
es útil para desensibilizar al paciente de los síntomas fisiológicos que acompañan las crisis de angustia.
no sirve para reestructurar las interpretaciones catastrofistas sobre las sensaciones asociadas a las crisis de angustia
consiste en simular los síntomas de un ataque de pánico en el mismo contexto en el que se suelen dar.
En la evaluación del trastorno de angustia los auto-registros:
son instrumentos útiles ya que reducen la afectividad negativa al hacer que el paciente observe de forma más objetiva y sin valoraciones lo que ocurre.
suelen ser bien aceptados y regularmente cumplimentados por los pacientes.
implican auto-observación, no exposición.
En el trastorno de angustia y agorafobia y en relación con la interpretación catastrofista de las sensaciones corporales, cabe señalar que:
las cogniciones catastrofistas pueden ser suficientes, aunque no siempre necesarias, para inducir ataques de pánico.
la interpretación catastrofista genera una menor activación autonómica.
las conductas de evitación, tanto explicitas como sutiles, dificultan el mantenimiento de las creencas negativas.
En el abordaje del trastorno de angustia, el autorregistro:
no debe utilizarse pues produce un aumento de la ansiedad debido al propio autorregistro.
es un mecanismo de exposición.
produce una sensibilización frente a las señales de ansiedad.
En el momento actual, en el tratamiento del trastorno de angustia y la agorafobia, la exposición en vivo:
no se considera de utilidad.
se considera un elemento terapéutico suficiente para el tratamiento de trastorno de angustia.
se considera el elemento clave en el tratamiento de la agorafobia.
En la terapla cognitivo conductual para el trastorno de angustia y la agorafobia, durante la fase psicoeducativa se enseña al paciente a distinguir entre estado de ansiedad y miedo/pánico. Entre Otros aspectos se le enseña que el pánico se caracteriza por la:
percepción o conciencia de peligro inminente.
tensión crónica.
conducta de evitación sin escape o lucha.
En el tratamiento de los trastornos de angustia la exposición interoceptiva es útil para:
desensibilizar al paciente de los síntomas fisiológicos que acompañan las crisis de angustia.
reestructurar las interpretaciones catastrofistas sobre las sensaciones asociadas a las crisis de angustia.
todas las opciones son correctas
En el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, la educación es un componente habitual de la terapia cognitivo conductual. Asi se busca que el paciente entienda que el pánico se caracteriza por:
percepción o conciencia de una amenaza futura.
tensión crónica.
la conducta de escape o de lucha.
En el trastorno de angustia y agorafobia, la angustia por las sensaciones corporales genera un mayor malestar a través de diferentes mecanismos, entre los que se encuentra:
la falta de control percibido o la inhabilidad para escapar o terminar con las sensaciones.
la anticipación ansiosa que disminuye la probabilidad de un ataque de pánico.
la interpretacón catastrofista de los síntomas somáticos que genera una menor activación autonómica.
El programa de tratamiento para el trastorno de angustia de Clark, se basa en una formulación del problema del pánico:
cognitiva.
fisiológica.
motora.
El programa de tratamiento propuesto de Barlow y Craske (2007) para el trastorno de angustia y agorafobia, incluye:
entrenamiento en relajación.
un libro de trabajo (workbook) organizado en 20 capítulos.
conocimientos básicos sobre los ciclos negativos en el pánico y la agorafobia.
Durante una crisis de angustia:
el miedo está frecuentemente injustificado.
es POCO probable una relación específica con trastornos cardiovasculares (arritmias y cardiopatías).
las sensaciones corporales experimentadas no suponen una amenaza.
En el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, el entrenamiento en respiración:
tiene mucho sentido sobre todo al final del tratamiento.
es útil, principalmente, por los cambios fisiológicos que induce.
puede inducir sensación de control y crear confianza en el paciente.
En el trastorno de angustia es recomendable el auto-registro que se rellene:
inmediatamente después de la crisis de angustia.
al final de cada día, haciendo una revislón y valoración del estado emocional a largo de ese periodo.
todas las opciones son correctas.
En el tratamiento del trastorno de angustia y la agorafobia desde la TCC, el entrenamiento en respiración:
es considerado de poca utilidad por los pacientes.
tiene mucho sentido sobre todo al final del tratamiento, por los cambios fisiológicos que induce.
requiere explorar si puede ser utilizado como un método de evitación o como una conducta de seguridad.
La relajación aplicada en el tratamiento del trastorno de angustia, desde la TCC:
No va más allá de proporcionar una contra-respuesta a la tensión que se produce durante la ansiedad o el pánico.
Es más útil cuanto más severo es el trastorno.
Se considera que su efecto no está mediado cognitivamente.
En el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, la relajación aplicada de Öst:
Es un tratamiento bien establecido para el trastorno de pánico.
Su efecto puede estar mediado cognitivamente al proporcionar sensación de control ante el problema.
Resultó muy aceptable en los casos de mayor severidad del trastorno.
Durante una crisis de angustia:
el miedo está frecuentemente injustificado.
es poco probable una relación específica con trastornos cardiovasculares (arritmias y cardiopatías).
las sensaciones corporales experimentadas no suponen una amenaza.
En el trastorno de angustia, la conciencia interoceptiva (conciencia incrementada de las sensaciones somáticas o especial habilidad para detectarlas):
es un factor de predisposición.
afecta especialmente al latido cardiaco.
todas las opciones son correctas.
Para el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, la Terapia Cognitivo-Conductual de Aceptación Incrementada para el Pánico:
no comparte los componentes técnicos nucleares del tratamiento de generaciones anteriores, como la educación sobre el pánico.
incorpora la discusión acerca de la importancia de incluir o incrementar actividades valiosas frente a la ansiedad.
busca hacer más eficaz el tratamiento a largo plazo, no a corto plazo.
En el tratamiento del pánico la Terapia Cognitiva Basada en la Atención Plena en comparación con una TCC introductoria y psicoeducativa (Giommi y cols., 2021), se ha mostrado:
menos eficaz.
igual de eficaz.
con cierta superioridad.
En la utilización del mindfulness en el ámbito de los problemas de ansiedad, para el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, debe tenerse en cuenta:
que puede constituirse en una conducta de seguridad, lo que potenciará el progreso terapéutico.
utilizarlo lo antes posible en el tratamiento, sin preparar al paciente para una confrontación directa con su ansiedad.
que no debe utilizarse como una técnica de reducción o eliminación de la ansiedad.
La Terapia Intensiva Focalizada en las Sensaciones:
está indicada en casos leves.
utiliza una exposición masiva y sin graduación.
incluye procedimientos de reducción de la activación.
Entre los retos para el tratamiento del trastorno de angustia y agorafobia, que pueden ser abordados desde las terapias de tercera generación, está:
la modificación de los protocolos hacia formatos más asequibles, o menos breves, pero menos intensivos.
la sintomatología residual hasta un 25%.
pacientes con conceptualizaciones limitadas del trastorno (p. ej., explicación bioquímica).