TEMA 1. Caracterización de la intervención clínica en terapia de conducta.
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Entre las operaciones terapéuticas que defínen la intervención clínica de la TC, la observación:
busca establecer relaciones funcionales.
se circunscribe al inicio de la terapia.
no puede considerarse una intervención al no tener incidencia sobre la conducta observada.
La crisis diagnóstica no debería afectar a la terapia de conducta, en la medida en que ésta no se basa en:
categorías diagnósticas.
procedimientos y principios generales del funcionamiento psicológico.
la evaluación en términos de inadecuación.
En las intervenciones con base en el manejo de las contingencias, tienen la principal influencia:
la disposición discriminativa y reforzante.
el control verbal.
la exposición.
El enfoque eminentemente funcional de la terapia de conducta favorece:
la consideración del enfoque transdiagnóstico.
la reificación de las dimensiones.
deslindar las categorías clínicas del contexto.
Considerando la terapia de conducta en tiempos del DSM-5, es hora de reconocer que la ansiedad y la depresión son, antes que nada:
categorías existenciales.
categorías diagnósticas.
circunstancias muy poco parecidas entre sí.
La dimensión transdiagnóstica tiene una naturaleza:
existencial.
neuronal.
independiente de la personalidad.
Las intervenciones con base en el manejo directo de contingencias, no se ven influidas en modo alguno por:
el control verbal.
la exposición.
todas las opciones son incorrectas.
Es hora de reconocer que la ansiedad y la depresión son, en primer lugar, categorías:
existenciales.
clínicas.
que no tienen dimensiones en común.
Las terapias de tercera generación o terapias contextuales:
no usan categorías diagnósticas.
son transdiagnósticas.
adoptan posiciones distintas a la terapia de conducta original o a los enfoques actuales de la terapia cognitivo conductual, en relación con las categorías diagnósticas y el transdiagnóstico.
En relación con el uso de categorías diagnósticas, se observa una evolución de la terapia cognitivo-conductual en la dirección de:
no buscar dimensiones transdiagnósticas.
buscar tratamientos transdiagnósticos.
buscar tratamientos específicos.
Según el esquema A-B-C del enfoque cognitivo:
el análisis psicológico o evaluación conductual empieza por determinar el problema en términos conductuales.
la menor dificultad está en identificar las creencias y pensamientos derivados de los posibles antecedentes.
buscar tratamientos específicos.
Según la contingencia de tres términos del enfoque contextual, una vez definido el problema en términos funcionales, queda planteado el cambio como intervención en las condiciones:
A.
B.
A y C.
Según la contingencia de tres términos del enfoque contextual:
la presencia de un Ed es esencial.
determinada conducta será siempre seguida por un reforzador (R).
todas las opciones son correctas.
El enfoque eminentemente funcional de la terapia de conducta:
favorece la reificación de las dimensiones y categorías clínicas.
es garantía de un enfoque dimensional transdiagnóstico.
cosifica y descontextualiza las categorías clínicas.
El enfoque eminentemente funcional de la terapia de conducta:
facilita la recaída en la reificación de las dimensiones y categorías clínicas.
es garantía de enfoque dimensional transdiagnóstico.
todas las opciones son correctas.
Según la contingencia de tres términos del enfoque contextual, una vez definido el problema en términos funcionales, queda planteado el cambio como intervención en las condiciones:
A.
B.
A y C.
En las intervenciones con base en el manejo directo de contingencias:
no funciona el “control verbal”.
funciona cierta forma de “exposición”.
no hace uso de una condición discriminativa.
El análisis funcional describe los problemas psicológicos en términos conceptuales y especifica sus condiciones. Respecto a los problemas relativos a la regulación inapropiada de la conducta, puede tratarse de un problema de control de, entre otras, las:
condiciones discriminativas.
reglas.
todas las opciones son correctas.
El enfoque eminentemente funcional de la terapia de conducta:
facilita la recaída en la reificación de las dimensiones y categorías clínicas.
es garantía de enfoque dimensional transdiagnóstico.
todas las opciones son correctas.
La disposición de funciones motivacionales u operaciones de establecimiento:
pueden ser de carácter verbal.
refieren a situaciones de fracaso, no de éxito.
no se centran en aspectos como la saciedad o privación.
Cuando la terapia requiere remover creencias en que se arraigan ciertos problemas:
basta la información o la prescripción.
la paradoja descoloca y reestructura el sentido común o contexto en que se inscribe el problema.
la intención paradójica de la logoterapia es otro proceder útil aunque no admite una explicación cabal desde el punto de vista del aprendizaje.
El análisis funcional describe los problemas psicológicos en términos conceptuales y especifica sus condiciones. Respecto a los problemas relativos a la clase de conductas disponibles, puede tratarse de repertorios conductuales que resulten:
adecuados para uno mismo.
perturbadores para otros.
todas las opciones son correctas.
En las intervenciones con base en la exposición:
tienen una influencia muy importante el lenguaje.
pondera la relación A-C.
falta el reforzamiento contingente.
Puede considerarse una operación de establecimiento:
el éxito.
la depresión.
todas las opciones son correctas.
En las intervenciones con base en la exposición:
Falta el reforzamiento contingente.
Pondera la relación A-C.
Tiene una influencia muy importante el lenguaje.
La adopción de un cierto papel educativo señala una terapia como:
directiva.
permisiva.
alejada de elementos interpretativos.
La terapia más coherente con las diversas unidades problemáticas es la terapia:
De conducta
Psicoanalítica
Familiar o sistémica
La evitación experiencial:
suele ser un medio eficaz para minorar las experiencias desagradables.
es definida como una clase de conducta.
no implica un esfuerzo activo del paciente.
En las intervenciones con base en la exposición:
falta el reforzamiento contingente.
pondera la relación A-C.
tiene una influencia muy importante el lenguaje.
La disposición de funciones motivacionales u operaciones de establecimiento:
pueden ser de carácter verbal.
refieren a situaciones de fracaso, no de éxito.
no se centran en aspectos como la saciedad o privación.
La adopción de un cierto papel educativo señala una terapia como:
directiva.
permisiva.
alejada de elementos interpretativos.
Con respecto a las operaciones verbales que establecen funciones motivacionales, están dirigidas a:
aumentar la fuerza del reforzador y del discriminativo de contingencias vigente.
rebajar la fuerza del reforzador y de los discriminativos correlacionados.
todas las opciones son correctas.
La disposición de las condiciones consecuentes:
tiene sus peculiaridades según los contextos de aplicación.
no es solidaria de la disposición de funciones verbales.
no está relacionada con el control antecedente.
La evaluación conductual del lenguaje dado en la relación terapéutica:
requiere de un proceso interactivo.
puede prescindir del manejo continuo de criterios funcionales.
el clínico sólo debe actuar como observador.
La ansiedad y la depresión son, antes que nada, categorías:
existenciales.
clínicas.
ajenas a circunstancias concretas.
La crisis diagnóstica no debería afectar a la terapia de conducta, en la medida en que ésta no se basa en:
procedimientos y principios generales del funcionamiento psicológico.
categorías diagnósticas.
en la evaluación en términos de inadecuación.
La activación conductual es considerada como un tratamiento:
individual.
grupal.
individual o grupal orientado a que el paciente alcance la felicidad.
La terapia más apta para entender y atender cualquier unidad problemática es la terapia:
de conducta.
psicoanalítica.
familiar' o sistémica.
En relación con la situación actual de la terapia de conducta, las aportaciones caracterizadas como terapias de conducta de 3a generación tienen entre sus elementos característicos:
destacar la menor importancia de la relación terapéutica.
considerar la relación terapéutica como un elemento clave de la terapia.
que la interacción con el paciente es un contexto que no está al servicio del tratamiento.
En el contexto de la sesión clínica:
las contingencias manejables pueden ser tan naturales como un “sistema de puntos”.
el terapeuta forma parte de las contingencias de reforzamiento.
la relación terapéutica no puede convertirse en un contexto natural representativo de la “vida real”.
En las intervenciones con base en el manejo de las contingencias, tienen la principal influencia: