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Desde el marco de la visión actual de la discapacidad intelectual (DI) se plantea que:
La evaluación en DI ofrece información relevante no solo para el diagnóstico sino también para el proceso de provisión de apoyos.
La calidad de vida es un constructo subjetivo asociado al bienestar individual de cada persona y, por ello, no es objeto de evaluación.
El mantenimiento de los apoyos durante un periodo largo de tiempo conduce a la dependencia y por tanto está desaconsejado.
El nivel de apoyos que requiere una persona con discapacidad intelectual:
Depende más del funcionamiento adaptativo que del funcionamiento intelectual.
Depende más del funcionamiento intelectual que del funcionamiento adaptativo.
Depende por igual del funcionamiento adaptativo y del funcionamiento intelectual.
De acuerdo con la visión actual de la discapacidad intelectual (DI):
La DI es un rasgo intrínseco a la persona, al presentar limitaciones significativas en funcionamiento intelectual y conducta adaptativa a lo largo del desarrollo.
La definición constitutiva determina los criterios a partir de los cuales se puede realizar el diagnóstico de este tipo de condición evolutiva.
Las limitaciones en funcionamiento intelectual deben considerarse en relación con el ambiente típico de los iguales en edad y cultura.
En relación con el desarrollo a lo largo del ciclo vital de las personas con discapacidad intelectual podemos decir que:
En comparación con el desarrollo típico, los procesos de cambio asociados a la adolescencia se producen de forma más temprana y el envejecimiento de manera más acelerada.
Los procesos de cambio asociados a la adolescencia son más tardíos que en el desarrollo típico, pero los cambios relacionados con el envejecimiento son más tempranos.
En comparación con el desarrollo típico, los procesos de cambio vinculados a la adolescencia son más tempranos, pero no hay diferencias en cuanto al proceso de envejecimiento.
En relación con la discapacidad intelectual (DI), podemos afirmar que:
La definición constitutiva de la DI ofrece mayores implicaciones prácticas para el desarrollo de apoyos que la definición operativa de esta discapacidad.
La definición operativa de la DI ofrece mayores implicaciones prácticas para el desarrollo de apoyos que la definición constitutiva de esta discapacidad.
La definición operativa y la definición constitutiva de la DI tienen las mismas implicaciones prácticas para el desarrollo de apoyos.
Elige la respuesta correcta en relación con la discapacidad intelectual (DI).
De acuerdo con la definición operativa de la DI, si las dificultades en funcionamiento surgen a partir de un daño cerebral adquirido durante el desarrollo, no se puede realizar un diagnóstico de DI.
Los modelos actuales de la DI conceden especial importancia a las dificultades en habilidades de conducta adaptativa, que se agrupan en los dominios conceptual, lingüístico y práctico.
El diagnóstico de DI requiere considerar la edad de aparición de las dificultades de funcionamiento y este criterio debe aplicarse también en el caso de que se realice un diagnóstico retrospectivo.
En la visión actual de la discapacidad intelectual (DI) se plantea:
Una intervención rehabilitadora para que la persona con DI pueda llevar una vida en la que se puedan alcanzar las metas que habitualmente se plantean en la sociedad.
Un enfoque multidimensional en el que se admite la existencia de distintos tipos de factores de riesgo y donde los factores fisiológicos quedan relegados a un segundo plano.
Un trabajo de evaluación e intervención dirigido a empoderar a la persona con DI, a mejorar su funcionamiento y su calidad de vida y en el que los apoyos cobran especial importancia.
En cuanto a la discapacidad intelectual (DI), podemos decir que:
En los casos de DI severa es más difícil saber cuál es la causa específica de la discapacidad.
En la etiología de la DI se incluye el posible efecto de factores ambientales como, por ejemplo, la pobreza.
El 80% de los casos de DI se debe a anomalías genéticas, como demuestra el hecho de que el síndrome de Down tenga tanta prevalencia.
Dentro del marco de la visión actual de la discapacidad intelectual (DI) se considera que:
Los apoyos pueden mejorar el funcionamiento de la persona con DI pero no potencian su bienestar ni su calidad de vida.
La calidad de vida de las personas con DI es un fenómeno unidimensional que alude directamente al constructo de bienestar.
Tanto las escalas de evaluación de los apoyos, como las de calidad de vida ofrecen información sobre las necesidades de la persona con DI.
Elige la respuesta correcta en relación con la discapacidad intelectual (DI):
Las personas con DI pueden presentar psicopatología y, en tal caso, se requiere intervención por parte de profesionales especializados.
La dimensión de participación recogida en la definición constitutiva de la DI se refiere a las oportunidades que ofrece el entorno de la persona.
La calidad de vida de las personas con DI es un derecho que debe promoverse y como tal se recoge en la definición operativa de este trastorno.
En relación con la actividad de evaluación en discapacidad intelectual:
Se recomienda el empleo de tests de inteligencia breves, dado que así se puede evitar un posible efecto de fatiga que podría derivar en resultados sin validez ni fiabilidad.
Se desaconseja la utilización de tests de inteligencia porque no permiten la evaluación del funcionamiento de la persona en tareas prácticas ni de su razonamiento en la vida real.
Se advierte de que la existencia de puntuaciones muy discrepantes en los subtests de un test de inteligencia puede resultar en una puntuación de CI inválida.
En cuanto al desarrollo de las personas con discapacidad intelectual (DI) podemos decir que:
En comparación con las personas con desarrollo típico, las personas con DI experimentan los cambios asociados a la pubertad a edades más tardías.
En la DI, los cambios que se experimentan en la adolescencia pueden estar asociados a una mayor probabilidad de sufrir un trastorno mental.
Los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento son muy tempranos y se inician durante el periodo evolutivo de la adolescencia.
La realización de un diagnóstico de discapacidad intelectual (DI) a la edad de 30 años:
No es posible, dado que, actualmente, no se contempla la posibilidad de llevar a cabo dicho diagnóstico de una manera retrospectiva.
Es inviable, dado que la DI se origina cerca del momento de nacimiento o, como mucho, en los cinco primeros años de la vida de la persona.
Puede ser posible, siempre que las dificultades en funcionamiento intelectual y adaptativo surgieran durante el periodo de desarrollo.
De acuerdo con el enfoque actual de la discapacidad intelectual, la intervención debe centrarse en:
Ofrecer apoyos que permitan que la persona pueda rehabilitarse y ajustarse a las expectativas y roles acordados equitativamente por el conjunto de la sociedad.
Ofrecer apoyos que vayan haciendo posible que la vida de la persona se acerque lo más posible a sus metas e intereses personales.
Ofrecer servicios que permitan que la persona supere las limitaciones biomédicas impuestas por el trastorno y que afectan a su funcionamiento.
En la actualidad, la evaluación de las personas con discapacidad intelectual se realiza:
Fundamentalmente, para poder clasificar a la persona en una categoría diagnóstica según su cociente intelectual.
Con fines diagnósticos, pero también para establecer su perfil de necesidades de apoyo.
Para mejorar el funcionamiento e independencia de la persona y así evitar apoyos durante largos periodos de tiempo.
Para realizar un diagnóstico apropiado de la discapacidad intelectual (DI), la evaluación de las limitaciones en funcionamiento intelectual:
Debe realizarse por juicio clínico, dado que, en las personas con DI, las pruebas de inteligencia aportan puntuaciones discrepantes en las distintas subpruebas, lo que aboca a la obtención de una puntuación general de CI que se consideraría inválida.
Se hace por juicio clínico, dado que, en las personas con DI, las puntuaciones generales de CI obtenidas en tests estandarizados no reflejan sus habilidades de razonamiento en la vida real ni su funcionamiento adaptativo o desempeño en tareas prácticas de la vida cotidiana.
Requiere de evaluación clínica, a través de un test de inteligencia estandarizado que se administra individualmente, que debe ser culturalmente apropiado, con validez psicométrica, y atendiendo a las características socioculturales e individuales de la persona con DI.
De acuerdo con la definición operativa de la discapacidad intelectual, en la actualidad, se considera que esta discapacidad surge:
En el primer año de vida.
Durante el periodo de desarrollo.
En cualquier momento del ciclo vital.
Según la definición constitutiva de la discapacidad intelectual (DI):
Las habilidades intelectuales no afectan al funcionamiento de la persona, ya que, en la actualidad, se ha trascendido el modelo biomédico de la DI.
El contexto ocupa el papel central y determinante del funcionamiento de la persona, ya que, en la actualidad, prima un modelo bio-psico-social de la DI.
Los apoyos pueden mejorar el bienestar y el funcionamiento de la persona, algo que, en la actualidad, está en consonancia con el modelo de calidad de vida en la DI.
En relación con la actividad de evaluación en la discapacidad intelectual (DI), la utilización de tests de inteligencia:
Es poco recomendable, dado que los resultados de estos tests no reflejan el funcionamiento adaptativo de la persona.
Es inviable, dado que las personas con DI presentan características lingüísticas y sensoriales que imposibilitan el uso de estos tests.
Es necesaria para poder realizar un adecuado diagnóstico, tal y como se establece en la definición operativa de la DI.
En la actualidad, la actividad de clasificación de las personas con discapacidad intelectual (DI):
No es recomendable, dado que genera segregación y minimización de los derechos de la persona con DI.
Tiene distintos tipos de propósitos, entre ellos, el de financiación a la persona o a sus familiares.
Es una práctica obsoleta, puesto que la utilización de etiquetas tiene efectos indeseables para el desarrollo de la persona con DI.
La existencia de una lesión adquirida ...:
Podría dar origen a la discapacidad intelectual, si la lesión se produce durante el periodo de desarrollo.
Imposibilita el diagnóstico de discapacidad intelectual, ya que el origen de esta discapacidad está en factores genéticos.
Podría causar discapacidad intelectual, si bien la discapacidad tendría que ser necesariamente de tipo profundo.
En relación con la discapacidad intelectual, hoy en día, se considera que la administración de pruebas de inteligencia:
Resulta poco útil, dado que puntuaciones discrepantes en las subpruebas del test darán lugar a una puntuación general de CI inválida.
Es necesaria, ya que se precisa evaluar el funcionamiento intelectual para poder realizar un diagnóstico adecuado.
Resulta irrelevante, puesto que dichas pruebas no son informativas del funcionamiento de la persona en la vida real.
En la discapacidad intelectual:
Se observa una mayor prevalencia de problemas de salud mental que en las personas sin discapacidad.
Aparece la enfermedad de Alzheimer entre los 45 y los 55 años, como consecuencia de la aceleración del envejecimiento.
Los problemas de adaptación social resultan especialmente notorios, fundamentalmente en la infancia.
En relación con la discapacidad intelectual, podemos decir que:
Las dificultades en conducta adaptativa constituyen el criterio más importante a la hora de realizar el diagnóstico.
La definición constitutiva que se maneja en la actualidad deja de dar importancia a las habilidades intelectuales.
La consideración del funcionamiento intelectual es importante para establecer los apoyos que necesita la persona.
La etiología específica de la discapacidad intelectual:
Resulta siempre desconocida, dado que, en realidad, intervienen, en conjunción, factores de riesgo biomédico, social, conductual y educativo.
Suele ser difícil de determinar en los casos de discapacidad ligera, especialmente cuando hay también un origen ambiental.
Cuando se conoce, resulta, en cualquier caso, irrelevante, dado que no aporta información sobre las necesidades de apoyo de la persona.
En la discapacidad intelectual, una adecuada prestación de apoyos:
Puede suponer un cambio importante para la persona, mejorando tanto su funcionamiento como su calidad de vida.
Puede mejorar el funcionamiento de la persona, pero no su calidad de vida, dado que los apoyos suelen estar desvinculados del entorno.
Puede compensar todas las dificultades de la persona, igualándose su funcionamiento al de personas con desarrollo típico.
Una persona de 22 años presenta limitaciones significativas en funcionamiento intelectual y en conducta adaptativa, en este caso:
Se podrá realizar un diagnóstico de discapacidad intelectual, siempre que las dificultades se hubiesen producido como consecuencia de daño cerebral perinatal.
Se podrá realizar un diagnóstico de discapacidad intelectual.
Se descartará la posibilidad de un diagnóstico de discapacidad intelectual, dado que la persona en cuestión ya es adulta.
De acuerdo con la visión actual de la discapacidad intelectual, la utilización de sistemas de clasificación:
Debería evitarse, dado que genera etiquetas negativas muy resistentes al cambio.
No es recomendable, puesto que facilita la segregación de recursos y servicios para la persona.
Tiene distintos propósitos, entre ellos, el de financiar a la persona o a su familia.
Desde la visión actual de la discapacidad intelectual, la calidad de vida:
Hace referencia a un conjunto multifactorial de dominios que definen el bienestar de la persona.
Constituye un constructo relevante que ha de ser considerado independientemente de las necesidades de apoyo.
Equivale al denominado enfoque de la justicia, según el cual se debe asegurar siempre el crecimiento personal del individuo.
En la actualidad la discapacidad intelectual se entiende como:
Una limitación funcional genérica, independientemente del entorno en el que se produzca.
Un estado de funcionamiento de la interacción de la persona (con funcionamiento intelectual y adaptativo limitado) con su entorno.
Un rasgo característico de la persona.
En la clasificación de la discapacidad intelectual en función de la conducta adaptativa del DSM-5, el nivel de gravedad de una persona que requiere apoyo para todas las actividades de la vida diaria y supervisión constante es:
Ligera
Severa
Profunda
Una premisa inherente a la actual definición de discapacidad intelectual es que:
Las limitaciones son el objetivo prioritario de la evaluación, no se debe perder el tiempo evalúando las capacidades.
La evaluación de las limitaciones debe llevar a desarrollar un perfil de necesidades de apoyo.
Si las limitaciones son muy graves nunca va a mejorar, por lo tanto, no es necesario proporcionar apoyos.
La evaluación actual de la discapacidad intelectual comprende:
Prioritariamente la evaluación del CI.
Prioritariamente la evaluación de aprendizajes académicos.
Tanto la evaluación del CI como de la conducta adaptativa.
Los déficits en conducta adaptativa de una persona con discapacidad intelectual se refieren a:
Falta de habilidades sociales, prácticas y funcionales.
No adaptarse a ningún entorno por sus problemas de conducta.
Los déficits relacionados directamente con el CI y que no son mejorables mediante ningún tipo de intervención.
¿Cómo pueden disminuirse en las personas con discapacidad intelectual las discrepancias entre las capacidades de esas personas y las demandas del entorno?
Mediante medicación específica
Mediante la planificación de apoyos
No pueden disminuirse
¿Cuáles son las principales dimensiones del concepto “calidad de vida”?
Desarrollo personal, inteligencia académica, relaciones interpersonales, inclusión social, derechos, desarrollo emocional, bienestar físico y bienestar material.
Desarrollo personal, autodeterminación, ausencia de necesidad de apoyos, inclusión social, derechos, desarrollo emocional, bienestar físico y bienestar físico y bienestar material.
Desarrollo personal, autodeterminación, relaciones interpersonales, inclusión social, derechos, desarrollo emocional, bienestar físico y bienestar material.
¿Qué instrumento utilizaría para evaluar la conducta adaptativa de un niño español con discapacidad intelectual de 16 años?
El WISC-V
La escala Vineland-II de conducta adaptativa
El ABS-S:2
¿Cómo debemos actuar los profesionales cuando existe una discrepancia entre las demandas del entorno en que se encuentra la persona con discapacidad intelectual y las competencias de ésta última?
Haciéndolo por ellos.
Eliminando la demanda del entorno.
Como apoyos entre la capacidad y la demanda.
En la discapacidad intelectual, ¿a qué dominio de la conducta adaptativa pertenecería la gestión del dinero?
Dominio conceptual
Dominio social
Dominio práctico
Una persona con discapacidad intelectual que, entre otras características, puede desarrollar habilidades y destrezas con apoyo adicional y un largo periodo de enseñanza, y que necesita asistencia continua para completar actividades conceptuales básicas del día a día. Diríamos, según el DSM-5, que tiene un nivel de gravedad:
Ligera
Moderada
Severa
Indica cuál de las siguientes respuestas es una dimensión de la calidad de vida en personas con discapacidad intelectual:
La autodeterminación.
El desarrollo intelectual de la persona.
La toma de decisiones sobre la vida de la persona por profesionales y familiares expertos.
Una premisa inherente a la actual definición de discapacidad intelectual es que:
Las limitaciones son el objetivo prioritario de la evaluación, no se debe perder el tiempo evaluado las capacidades.
La evaluación de las limitaciones debe llevar a desarrollar un perfil de necesidades de apoyo.
Si las limitaciones son muy graves nunca va a mejorar, por lo tanto, no es necesario proporcionar apoyos.
El concepto de calidad de vida se define como:
Un fenómeno multidimensional compuesto de dominios fundamentales que constituyen el bienestar personal.
El nivel económico y social objetivo que tiene cada persona.
Un fenómeno unidimensional y subjetivo.
Los criterios actuales en la evaluación e intervención con personas con discapacidad intelectual son:
Criterios rehabilitadores
Criterios centrados en la persona y en su empoderamiento
Criterios asistenciales
La definición actual de la discapacidad intelectual proviene de:
La AAIDD (Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo)
La OMS (Organización Mundial de la Salud)
La ONU (Organización de Naciones Unidas)
Cuál de las siguientes afirmaciones en relación con la evaluación de conducta adaptativa es cierta:
La conducta adaptativa ha de evaluarse con escalas específicas y estandarizadas.
Las escalas que miden inteligencia sirven también para medir conducta adaptativa.
La conducta adaptativa se evalúa mediante observación natural sin necesidad de escalas específicas.
¿Desde qué enfoque se plantea en la actualidad el entendimiento de la discapacidad?
Desde un enfoque biomédico.
Desde un enfoque holístico (que incluye la perspectiva biomédica, la psicoeducativa, la sociocultural y la de la justicia).
Desde un enfoque psicoeducativo.
Según la concepción actual de la discapacidad intelectual, qué tiene más peso en la determinación de los apoyos:
El funcionamiento adaptativo.
La capacidad intelectual.
El sistema de clasificación basado en el funcionamiento intelectual.
¿Qué ventajas tiene el uso de sistemas clasificatorios en la discapacidad intelectual?
Dividir a las personas en más o menos capaces. Tiene una utilidad social
Se favorece el diagnóstico precoz que permite estimular el desarrollo cognitivo y el mejor proceso de adaptación de los padres
Ninguna. Las clasificaciones deben evitarse
De acuerdo con la visión actual de la discapacidad intelectual, la actividad de clasificación:
Se considera especialmente informativa si se deriva del nivel de cociente intelectual de la persona, tal y como se establece en la definición operativa.
Puede aportar información valiosa de cara a la búsqueda de recursos para la familia de la persona con la discapacidad.
Está desaconsejada, dado el riesgo de que conlleve la segregación de las personas en función de su nivel de cociente intelectua.
Un niño de 7 años con discapacidad intelectual presenta relativa facilidad para el recuerdo de claves visuales, pero grandes dificultades para el procesamiento de la información auditiva. De acuerdo con el modelo actual sobre esta discapacidad, podemos decir que:
La información sobre el punto fuerte de este niño resulta de interés para la actividad clasificatoria que se desprende de la definición operativa de esta discapacidad.
La información sobre el punto fuerte en este niño puede resultar de utilidad y se debe contemplar en el proceso de evaluación de la persona.
La información sobre el punto débil en este niño resulta fundamental para el diagnóstico según la definición constitutiva de esta discapacidad.
En un elevado número de casos, la discapacidad intelectual es de etiología desconocida. En el síndrome de Down, en cambio, existe una etiología genética conocida. Esto:
Hace que los apoyos que las personas con síndrome de Down reciban estén determinados por la caracterización genética del síndrome.
Implica que los factores de riesgo ambientales apenas tengan un impacto sobre el desarrollo y funcionamiento de la persona con el síndrome.
No impide que exista variabilidad y que las distintas personas con síndrome de Down puedan presentar características diferentes.
A los 4 años, un niño sufre una lesión cerebral producida por un accidente de tráfico. En consecuencia, presenta dificultades significativas en el ámbito intelectual y en conducta adaptativa. Este niño:
No podrá recibir el diagnóstico de discapacidad intelectual, por presentarse la problemática en un momento muy posterior al del nacimiento del niño.
Podría recibir el diagnóstico de discapacidad intelectual, si en la evaluación obtiene las puntuaciones que se requieren para tal diagnóstico.
No podrá recibir el diagnóstico de discapacidad intelectual, por originarse la problemática a partir de una lesión cerebral adquirida.
De acuerdo con el modelo actual de discapacidad intelectual, las necesidades, y el nivel de apoyos que requiere la persona se desprenden con mayor facilidad a partir de la información que se tenta en relación con:
La conducta adaptativa de la persona.
La etiología de la discapacidad de la persona.
El funcionamiento intelectual de la persona.
La falta de estimulación temprana y apoyo familiar adecuados:
Afectan al desarrollo de los niños con discapacidad intelectual, pero no constituyen factores de riesgo para su génesis.
No pueden considerarse factores de riesgo postnatal en la explicación de la génesis de la discapacidad intelectual.
Constituyen factores de riesgo postnatal en el origen de la discapacidad intelectual.
El sistema de clasificación de la discapacidad intelectual que se propone en el DSM-5:
Se alinea con la definición constitutiva de la discapacidad intelectual, al estar basada en la escala de intensidad de los apoyos que debe recibir la persona.
Se articula en cuatro niveles de gravedad en función de los resultados de la evaluación del funcionamiento intelectual o CI.
Se basa en la conducta adaptativa de la persona, estableciéndose cuatro niveles de gravedad diferenciados.
En la actualidad, se considera que la etiología de la discapacidad intelectual es:
De origen desconocido en un elevado número de casos, especialmente en aquellos de mayor severidad o gravedad.
De naturaleza genética conocida, si bien el fenotipo cognitivo y conductual puede presentar variabilidad en cada persona.
Multifactorial, pudiendo incluso operar factores de riesgo de tipo social en distintos momentos del desarrollo.
Desde la visión actual de la discapacidad intelectual, se considera que el proceso de evaluación debe:
Centrarse en las limitaciones de la persona pero no en sus áreas de fortaleza, para así poder identificar las necesidades de apoyo.
Tener, no solo un carácter diagnóstico, sino estar orientado también a poder mejorar el funcionamiento de la persona.
Realizarse de manera objetiva, por lo que resulta necesario que esta se realice con independencia de los familiares de la persona con discapacidad.
El modelo de calidad de vida referido a personas con discapacidad intelectual busca, fundamentalmente:
Mejorar el bienestar de la persona con discapacidad a través del logro de sus metas y sueños personales.
Eliminar las barreras sociales que causan la discapacidad y que hacen que la persona presente diversidad funcional.
Rehabilitar a la persona con discapacidad para que su calidad de vida se alinee multidimensionalmente con criterios normativos sociales.
En los modelos actuales sobre discapacidad intelectual, las habilidades intelectuales y la conducta adaptativa:
Articulan, de acuerdo con la definición constitutiva de esta discapacidad, dos de sus tres criterios diagnósticos.
Pueden orientar los apoyos que la persona necesite atendiendo a la definición constitutiva de esta discapacidad.
Son los recursos que permiten la mejora del funcionamiento de la persona con esta discapacidad, según su definición constitutiva.